15 de diciembre de 2013 / 01:15 a.m.

Monterrey.- Las tradicionales posadas son una de las costumbres mayormente arraigadas en esta época navideña.

Durante el mes de diciembre es que tienen lugar las tradicionales posadas, festividades que durante los nueve días anteriores a Navidad, del 16 al 24 de diciembre, inundan los hogares de México con cantos navideños, el dulce aroma del ponche se esparce por todos los rincones, y las risas de los niños que disfrutan de la noche rompiendo piñatas.

Estas fiestas recuerdan el peregrinaje que realizaron María y José desde su salida de Nazaret hasta Belén, buscando un lugar para esperar el nacimiento del niño Jesús. Las nueve posadas simbolizan los nueve meses de embarazo de María.

En las posadas actuales, se realiza un breve peregrinaje con velas encendidas y cantando las tradicionales letanías, después se ofrece a todos los invitados una pequeña cena y se rompen piñatas, además no pueden faltar los regalos, las luces de bengala y las frutas mexicanas típicas de esta temporada, entre ellas las naranjas, manzanas, mandarinas y guayabas.

En algunos lugares del país, las piñatas son elaboradas con las  mágicas manos de los artesanos de México que las elaboran con ollas de barro que adornan vistosamente con papel de china, transformándolas en estrellas coloridas y un sinfín de figuras.

Las piñatas representan a Satanás o el espíritu del mal que con su apariencia atrae a la humanidad. Los picos de la piñata, representan a cada uno de los siete pecados capitales.

La persona que le pega a la piñata debe estar vendada de los ojos, como símbolo de que con su fe ciega y con la ayuda de Dios destruirá al mal. Así, al romperla, caen frutas y dulces que son las bendiciones que Dios da a quienes creen en Él y luchan contra el mal.

LORENZO ENCINAS