13 de diciembre de 2013 / 08:10 p.m.

Monterrey.- Aunque a veces malhablado, Edgar es una persona tranquila. Y así lo demuestra, pues a pesar de que le salvó la vida a su amigo y vecino aun a costa de su propio riesgo, no se considera un héroe.

El hombre de 36 años comentó que la noche del jueves vio un partido de futbol en su vivienda, acompañado por Miguel Hernández D’Jiver, de 50 años y quien habita en la casa contigua, en la calle Cerro Alto, de la colonia Provileón de Escobedo.

Casi a las 23:00 horas su amigo se retiró, y él se quedó reparando una licuadora. Momentos más tarde se dio cuenta de que la casa de Miguel se estaba quemando.

Sin pensarlo dos veces y al suponer que el único morador estaba en peligro, decidió asumir los riesgos.

"Yo estaba terminando de arreglar una licuadora y llegaron los vecinos, que se estaba quemando, y me metí a sacarlo. Tumbé la puerta esa de atrás, brinqué la barda por el patio. Tumbé la puerta y lo saqué", relató.

Ahora está consciente de que estuvo en peligro su vida, pero no se arrepiente, porque tampoco estaba dispuesto a quedarse con los brazos cruzados.

"Era sacarlo nada más, ya si se podía. Si no se podía pues allí lo dejaba. Lo bueno que todavía no estaban las llamas en su cuarto todavía", recalcó.

Pese a su valiente acción, con la que evitó un fatal desenlace durante el incendio de la noche del jueves, Edgar Sandoval Siller no se siente un héroe.

Dijo estar dispuesto a volver a arriesgar su vida en caso de que necesite.

"No pues yo me siento normal, como cualquier persona, porque cualquiera lo hubiera hecho. No me siento como un héroe. Cualquiera lo hubiera hecho. Si hubiera sido usted lo hubiera sacado, también. Cualquier persona lo hubiera sacado", reiteró.

La madrugada del viernes el afectado, Miguel Hernández, se fue a la casa de una de sus hermanas en la colonia Las Encinas, en el mismo municipio.

En su domicilio de Provileón los daños son evidentes. Aunque el fuego no alcanzó toda la vivienda, sí quemó por completo todos los muebles que estaban en el acceso.

"A ver si le ayudan con barrotes, láminas o muebles, porque sí se le quemó parte de su patrimonio: Muebles, sillones, una televisión", puntualizó el heroico vecino.

Este siniestro habría ocurrido cuando las brazas de una chimenea hicieron contacto con una extensión eléctrica, la cual pudo haber hecho corto y las llamas alcanzaron materiales de fácil combustión.

Agustín Martínez