8 de mayo de 2013 / 02:04 p.m.

"A los Clásicos hay que  ponerles corazón y algo  más", citó célebremente  Osvaldo Batocletti para compartir lo que para él representa  jugar un Clásico Regio.

Ese "algo más" es lo que caracterizaba a la leyenda viviente  de los Tigres cuando enfrentaba  a sus rivales, y más si se trataba  del Monterrey.

La garra, pasión, entrega,  pundonor y corazón era lo que  el experimentado defensa central ponía de sobra dentro del  terreno de juego, ganándose la  etiqueta de ídolo.

Y es que con esa forma de  sudar la camiseta, Bato llenó  rápidamente el requisito del  perfil tigre, distintivo obligatorio  como auriazul.

"El Clásico es un partido  distinto, se debe jugar con el  corazón y algo más por delante; a veces el buen futbol sale  sobrando y hay que salir a la  cancha con más decisión, con  más entereza, con esa idea de  ganar para darle una alegría  para la afición".

Como buen argentino tuvo  cábalas como futbolista, aunque  no eran exclusivas sólo para  los Clásicos Regiomontanos.

"Mi cábala era que cuando  entraba a la cancha, lo hacía  con el pie derecho primero y  me persignaba, pero lo hacía  en todos los partidos". Si bien su función era defender su arco, Batocletti colaboró  también a la ofensiva en la guerra  civil con dos anotaciones.

"Recuerdo mucho mi segundo Clásico porque fue la  primera ocasión que Rayados  estuvo en el mismo grupo  que Tigres; íbamos muy mal  nosotros en la primera vuelta,  primero América en el grupo,  segundo Monterrey y terceros  nosotros.

"Y ganamos el Clásico 4-2 en  el estadio Universitario y se conectó el chip a nosotros y se les  desconectó a ellos; terminamos  calificando América y Tigres,  Monterrey quedó fuera y fue  cuando se ganó el campeonato",  expresó el icono felino.

 …Y TAMBIÉN DIRIGIÓ  CLÁSICOS

No sólo como jugador experimentó el Clásico Regio, Batocletti  también lo vivió como técnico al  frente de los Tigres. El mismo estratega reconoce  que dolió la eliminación que  sufrieron a manos de Rayados en  la Semifinal del Apertura 2005.

"Me tocó en el 2005 dirigir dos  Clásicos de Liguilla, de local  primero, ganamos 1-0, y como  visitante después perdimos 2-1,  de global 2-2; pasó Monterrey por  mejor posición en la tabla, pasó  a la siguiente ronda, ahí pasó a  la Final con Toluca.

"Como dice Tuca, el que ya  pasó, ya nos ganaron, es historia…  ahora a pensar en el que viene",  agregó. 

Raúl Villarreal