3 de diciembre de 2013 / 11:56 p.m.

La FIFA cada mundial se refina más y cede a su vínculo con la opulencia. Para realizar el sorteo del Mundial del 2014 seleccionaron un exclusivo resort, distante casi 100 kilómetros de la ciudad de Salvador de Bahía.

Así que la referencia a que se había seleccionado al sitio símbolo de la cultura negrabrasileña, como un acto reivindicador, de apoyo a los marginados, bien puede ser tirada a la basura.

Nada que ver launanimidad de paisajes y construcciones que se ve por acá con los contrastes dela mancha urbana más grande después de Sao Paulo y Río de Janeiro.

El inmenso hotel donde se ha montado una carpa de unos 150 metros de largo por 60 de ancho, de unos 30 metros de altura, se sitúa en una zona conocida como Costa do Sauípe, una franja de playas a mar abierto muy similar a la Riviera Maya en Quintana Roo. A lo largo de 100 kilómetros partiendo de Salvador hacia el norte, sesitúan unos 10 complejos hoteleros de gran lujo. A la FIFA le fue proporcionado y cerrado el más bello.

El Sauípe cuenta con varios conceptos para, bajo la categoría de "Todo pagado", hacer que los huéspedes bien se puedan pasar hasta una semana sin aburrirse ni repetiractividad. Tiene campo de golf de 18 hoyos, 15 canchas de tenis, dos lagos, uncampo de equitación y granja, pistas para hacer recorridos en bicicleta,caminos para pasear a caballo, muchas albercas, 2 kilómetros de playa y diferentes hoteles: uno clásico o serio, otro juvenil y divertido.

Los directivos dela FIFA, los invitados especiales, los representantes de los medios gozarán deuna temperatura cálida, de entre los 24 a los 32 grados centígrados. Plenoverano brasileño, como para romper el código de asistir al sorteo de traje. Nada que ver con el clima frío que espera a todos en junio-julio.

El precio de lashabitaciones en el Sauípe (los directivos como Justino Compeán o HéctorGonzález Iñárritu fueron enviados al concepto "Sauípe Class), rondan los 400dólares por noche, la más barata. Y resorts vecinos como el Iberostar o elGrand Palladium los han replicado.

Del aeropuerto deSalvador a esta zona un taxista se deja pedir 150 dólares por dejada. Ycualquier manifestante brasileño con ganas de amargarle el día del sorteo a laFIFA, esos que desquiciaron el tráfico en la Copa Confederaciones se la pensarámil veces antes de pretender hacer una movilización.

La FIFA, tan lejosde los pobres y las causas sociales que dice apoyar. Y tan cerca de la opulencia que tanto le reclaman sus impugnadores.

RAFAEL OCAMPO CABALLERO