2 de septiembre de 2013 / 12:58 p.m.

Fue el inicio del tercer periodo ordinario de sesiones, marcado por un clima crispado en las relaciones entre Gobierno y alcaldes panistas, que ayer se reflejó en el arranque del segundo año de trabajos en el Congreso del Estado.

Los diputados locales habían acordado mover la hora, que regularmente es a las 11:00, para las 17:00, inicialmente para permitir que el gobernador Rodrigo Medina estuviera presente en los dos eventos del día: el informe del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y por la tarde en el Congreso del Estado.

Sin embargo, el mandatario federal confirmó que pospondría la entrega de su informe para el lunes por la tarde. Y Medina de la Cruz no asistió al inicio de los trabajos del Congreso del Estado. “Cuestiones de agenda”, justificó Álvaro Ibarra, secretario general de Gobierno, quien acudió en su representación.

Así arrancó la sesión, sin mucha seguridad, pero sí con muchos asistentes. El Procurador General de Justicia del Estado, Adrián de la Garza, llegó caminando a paso veloz justo cuando comenzaba el acto protocolario. Otros, como el secretario general de gobierno, se valieron de ese recurso para evitar a los medios de comunicación.

No así la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes Cervantes, quien hizo su arribo por la zona baja del Congreso del Estado, sobre la calle Matamoros, donde un grupo de 50 personas que ya la esperaban la recibieron con aplausos y gritos de “¡Margarita, Margarita!”, mientras la edil los saludaba.

Ya entrados en los discursos, las fracciones minoritarias del PT y Nueva Alianza, se lanzaron contra los grupos mayoritarios, PRI y PAN, por convertir el Congreso “en una arena electoral”, según dijo el líder del primero, Guadalupe Rodríguez, mientras que Juan Antonio Rodríguez, les exigía olvidarse de las elecciones y “ponerse a trabajar” en temas trascendentales.

El turno llegó para el PRI, donde el coordinador de fracción Édgar Romo, destacó los consensos en el trabajo legislativo. Pero fue el diputado del PAN Jesús Hurtado quien le puso nombre y apellido a las críticas; culpando al gobernador Rodrigo Medina de la Cruz de mantener al estado sumergido en crisis económicas, de transporte y de administración.

Aprovechó que a su lado estaba el Procurador del Estado, Adrián de la Garza, y girando 45 grados le espetó: ""Incluso una crisis de seguridad, donde con una conducta inmoral nos ocultan los ejecutados"", causando una serie de muecas del funcionario estatal, que al final causó las risas de algunos de los presentes.

No fue la única arenga panista, pues el cierre del discurso, Hurtado dividió a los ya de por sí separados presentes, con un ""van a conocer a la verdadera bancada del PAN"", lo que provocó el aplauso de los panistas y la burla de diputados como César Serna, cuyo “Huy qué miedo” se combinó con burlas y rechiflas de los asistentes en el área de galerías, en su mayoría empleados del Gobierno del Estado.

Más mesurado, Álvaro Ibarra pidió a los diputados trabajar alejados de colores partidistas y destacó la buena relación entre el Gobierno del Estado y los distintos órdenes de gobierno, incluso los municipales. En ese momento, Margarita dejó de sonreír, y además no volvió a aplaudir en el resto de la sesión.

El final fue idéntico al comienzo de la jornada. El conjunto de funcionarios estatales partió a marchas forzadas sin conceder entrevistas, y en cambio, la munícipe regiomontana aprovechó los reflectores y agradeció el apoyo.

""Agradezco todas las expresiones de la ciudadanía, son bien recibidas, ¡pero no!, yo vine sola"", respondió a la pregunta de si la porra espontánea la había acompañado específicamente al evento.

 — CRÓNICA POR REYNALDO OCHOA