17 de agosto de 2013 / 07:16 p.m.

Monterrey • Se empieza por el gusto de escribir sobre recuerdos y añoranzas del terruño. Cuando menos lo esperan, se encuentran entrevistando a personas, exponiendo sus resultados en conferencias y, por qué no, buscando quien publique su trabajo.

En cada barrio de Monterrey y su área metropolitana se tejen historias y personajes, y para rescatarlas del olvido existen los cronistas de barrio.

La tarea no es sencilla cuando las herramientas para desarrollarse en su trabajo son pocas. Empezando por eso, muchos no consideran "trabajo" el entrevistar al panadero, al carpintero o a todo aquel personaje clave de tal o cual colonia.

En Monterrey el ser cronista de barrio –también llamados "cronistas urbanos"– es una tarea individual.

Si bien existen diversas asociaciones de cronistas e historiadores en la entidad, la mayoría están enfocados a la investigación de municipios o hechos de trascendencia estatal.

Pocos e individuales han sido los esfuerzos por hacer la crónica de la microhistoria: ahí están Esteban Ovalle y su trabajo sobre la Fundidora, o Juan Alanís Tamez y su especialidad en la música de El Cercado, entre algunos más.

"En algún momento surgió la idea de agruparnos, de crear una asociación, pero simplemente no se dio", recuerda Daniel Sifuentes Espinoza, quien hace crónica sobre la colonia Independencia.

Más allá del recuerdo

Muchos empiezan en la labor del cronista de barrio por el gusto de recordar.

Edelmiro Alemán Cantú habla y da cientos de detalles de su infancia en el Barrio del Topo Chico. Pero el también cronista de Zuazua fue más allá. En mayo de 2003 coordinó los festejos por el centenario del barrio apoyado de vecinos, situación que no pudo repetir ahora que se conmemoró el 110 aniversario.

"Logramos que se diera una cabalgata desde el centro de Monterrey hacia acá por primera vez", relata.

La situación es parecida con Nora Valdés, quien desde hace algunos meses ha iniciado a hacer crónicas sobre el centrito Valle, lugar en el que ha desarrollado su vida.

Empezó con los recuerdos, pero la vocación la ha llevado a los archivos, a consultar con los historiadores y a involucrarse con la comunidad.

"La gente es la que se ha portado muy bien, todos me han apoyado con sus entrevistas y ofreciéndome información", asegura.

Pero su trabajo busca ir más allá que sólo relatar recuerdos y nostalgias. Al hacer la crónica de su barrio se han encontrado con poca bibliografía y pocos espacios para difundir su trabajo.

En el caso de la Independencia, catalogado como un barrio conflictivo e inseguro, Daniel Sifuentes ha buscado que con la crónica el barrio tome otro contexto sobre el cual se le relacione.

"Las crónicas, bien trabajadas, te pueden ayudar a dar contexto a entender un poco más en lo que pasa en el barrio para no sólo decir que es violento", expone Sifuentes.

Idea similar tiene Edelmiro Alemán sobre el trabajo que están desarrollando.

"Nos puede ayudar a entender la forma de vida de la gente de antes, de trasmitir esos valores de honradez y trabajo que existían en las comunidades".

Un trabajo que es más una vocación. Sin pago de sueldo y con poco reconocimiento, cada uno hace la crónica en los pequeños espacios de tiempo que quedan en la agenda diaria.

"La verdad es una vocación, al principio me preguntaban que por qué hacía esto pero ya ahora me reconocen el trabajo", refiere Nora Valdés.

¿Crear una asociación?

En 1995 se concretó un proyecto que ofrecería una grata sorpresa a investigadores locales. Se trató del libro Historias de nuestros barrios, compilado por el cronista Celso Garza Guajardo.

Daniel Sifuentes, participante del proyecto, relata que llegaron textos narrando historias sobre sectores reconocidos como La Fama o el Barrio Antiguo pero sorprendieron relatos de la Buenos Aires, de la Hidalgo, El Prado o la colonia Terminal.

"Para todos fue muy grato saber que había gente interesada escribir sobre su barrio. Incluso yo me inicié así, podría decir que Celso (Garza) fue mi mentor", opina el cronista de la Independencia.

A partir de ese ejercicio surgió el interés de conformar una asociación de cronistas de barrios o urbanos, algo similar a lo que sucedió en la Ciudad de México con su Consejo de la Crónica.

"Se necesita (la asociación) pero creo que no habría que repetir los errores de los cronistas municipales. Aquí yo pienso que cada cronista de barrio debe tener una independencia moral y económica, y claro ponernos a escribir", expone Daniel Sifuentes.

GUSTAVO MENDOZA LEMUS