24 de julio de 2013 / 07:10 p.m.

Monterrey • Ser un espacio plural para las manifestaciones artísticas y el debate. Bajo estos conceptos el promotor cultural Manuel Rodríguez Vizcarra ideó la creación de una Casa de la Cultura del Estado, un espacio cultural que está de plácemes al cumplir 40 años de existencia.

Su nacimiento fue una apuesta difícil. Primero, el rescate de la antigua estación Del Golfo que tras un abandono de décadas tenía sus días contados en 1970. Segundo, involucrar al Gobierno del Estado en un proyecto cultural, que por aquellos la Iniciativa Privada llevaba cierta de delantera en el tema.

El 25 de julio de 1973 por fin se inauguró el espacio, que un año después fue sede de la Dirección de Cultura para convertirse hoy en un espacio cultural donde el debate y las diversas manifestaciones artísticas tienen lugar.

“Ha cumplido una función muy importante dentro de la dinamización de la cultura y el arte en nuestro entorno”, resalta el promotor cultural y crítico de arte Jorge García Murillo.

Rescatar la estación

La historia de la Casa de la Cultura de Nuevo León no puede desligarse de la sede que ocupa.

Se trata de la antigua estación Del Golfo, ubicada en las actuales calles de Emilio Carranza y Colón. En el esplendor del ferrocarril en México, por sus andenes desfilaron personajes como Porfirio Díaz, Francisco I. Madero así como los generales Felipe Ángeles, Francisco Villa y Pablo González.

Tras su cierre en 1934, el inmueble construido por Isaac Taylor estuvo a punto de ser derrumbado. Es ahí cuando aparece el promotor cultural Manuel Rodríguez Vizcarra para abogar por su rescate.

Notas de la época indican que Vizcarra solicitó recursos a la Secretaría de Educación Pública para rescatar el edificio, construido en 1896. Así nació el primer espacio de difusión cultural que dependería del Estado.

“Es una contribución hermosa que hicieron Vizcarra y el Gobierno del Estado a la ciudad”, recordó el pintor Gerardo Cantú.

El espacio fue pensado para ser un centro de promoción y debate sobre el quehacer cultural de la ciudad.

Desde un comienzo se pensó así. Ahí se han impartido talleres, proyecciones de cine, presentaciones de libros y óperas durante los 40 años de su existencia.

"Siempre se le pensó como un espacio incluyente para toda las expresiones artísticas. Incluso fue centro de difusión de las ideas estéticas con mesas redondas o ciclos de crítica", añade Murillo.

Actualmente la Casa de la Cultura es administrada por el Consejo para la Cultura y las Artes del Estado (Conarte). El espacio es sede de diversas exposiciones plásticas como Bienal Regional de Pintura y Grabado “Ángel Zárraga” así como la no bien librada Reseña de la Plástica de Nuevo León.

Entre sus áticos, escaleras y pisos de madera tienen su sede el Centro de Compositores, el Centro Regional de Información, Promoción e Investigación de la Literatura en el Noreste (CRIPIL), así como el Teatro de la Estación, la Biblioteca "Alfredo Gracia Vicente", la Sala "Gabriel Figueroa" y el Museo del Ferrocarril.

No está exenta de polémica

La reciente edición de la Reseña de la Plástica de Nuevo León, ahora denominada sólo como Reseña, no dejó bien parada a la Casa de la Cultura.

La polémica suscitada porque en la selección de obras de este año no se incluyó a la pintura, el dibujo y el grabado es una de las manchas que el espacio cultural no supo bien cómo remediar.

"Sí (se manchó la imagen) porque no supieron cómo ponerse de acuerdo. Yo mismo me he visto involucrado, sacando mis cuadros a la fuerza luego leyendo cartas de protesta para la gente del Fonca", opinó el pintor Gerardo Cantú.

Para el muralista, el problema es que los jurados que vienen del centro del país no entienden el contexto en que se hace la pintura en la localidad. A su parecer, cada disciplina debería tener su certamen y no revolver entre pintura, fotografía o escultura.

"Es una mística distinta la que hay que entender en las artes".

GUSTAVO MENDOZA LEMUS