6 de diciembre de 2013 / 09:59 p.m.

Viajar en el tiempo es algo con lo que los seres humanos han soñado desde siempre y es que ¿a quién no le gustaría tener la oportunidad de poder revivir los momentos más felices y entrañables de nuestras vidas?

 

En su cumpleaños número 21, el padre de Tim Lake (Domhnall Gleeson) le revela que todos los hombres de su familia tienen la capacidad de viajar en el tiempo, pero sólo pueden regresar al pasado y no viajar hacia el futuro. Tim, quien no tiene mucha suerte con las chicas, aprovechará su habilidad para conquistar a Mary (Rachel McAdams).

 

Richard Curtis, creador de historias como UN LUGAR LLAMADO NOTTING HILL (Notting Hill, 1999) y REALMENTE AMOR (Love Actually, 2003), regresa tras tres años de ausencia a la dirección con este nuevo guión de su autoría. El guionista de EL DIARIO DE BRIDGET JONES (Bridget Jones Diary’s, 2001) creó una ingeniosa, conmovedora, divertida y hasta cierto punto original historia, ya que la primera parte del guión es bastante buena porque fluye de una manera ágil, pero ya rumbo al final se siente que éste cae en lo cliché sin contar que algunas de las tramas salen sobrando y bien pudieron omitirse unos 20 minutos del corte final. Pero por otro lado, el mensaje que el británico deja en el espectador es maravilloso, el guionista nos enseña que debemos disfrutar cada instante de nuestras vida por más mínimo que sea y que por más que queramos a una persona no podemos intentar arreglar su vida puesto que cada uno tiene que lidiar con sus propios problemas.

 

Las actuaciones de los dos protagonistas son muy buenas. Gleeson interpreta a la perfección a un chico tímido e inocente sin suerte en el amor, mientras que McAdams nuevamente está en el papel de la chica de ensueño que a cualquier hombre le gustaría conocer y que ya le hemos visto antes, pero que le salen tan bien. Mención especial para Bill Nighy, quien interpreta al padre del personaje principal, las escenas de conversaciones padre-hijo entre él y Domhnall son excelentes. Por otra parte, debe destacarse la participación del actor Richard Griffiths (el Tío Vernon en la saga de Harry Potter) en su último y pequeño último papel antes de fallecer.

 

La cinta cuenta con una buena fotografía que hace que los paisajes de la bella y fría Londres luzcan hermosos. El soundtrack es otro de los aspectos técnicos que sobresalen. Éste cuenta con canciones de The Killers, The Cure, Nick Cave & the Bad Seeds y hasta la fallecida Amy Winehouse.

 

CUESTIÓN DE TIEMPO es una película que se queda en el camino al intentar plasmar en la pantalla grande una historia 100% original, pero que aún así es bastante disfrutable, ya que como puede hacer reír a la audiencia también es capaz de hacerla derramar algunas lágrimas.

  

CALIFICACIÓN: 7/10

  

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