21 de abril de 2013 / 03:09 p.m.

Mina • Para los especialistas, situaciones como la del ejido El Delgado, en Mina, tienen su origen en la fallida estrategia del campo mexicano y en la nula visión en materia de desarrollo rural que tienen las administraciones municipales y estatales a lo largo de los años, donde el rezago es la característica más constante.

Roberto Rebolloso, antropólogo social e investigador de la Universidad Autónoma de Nuevo León, afirma que una parte fundamental es el olvido en el que viven estas comunidades.

"Se trata de una pobreza estructural que abarca todo y que va encadenada a una serie de factores, especialmente el olvido del que son objeto las comunidades rurales y esto se presenta con mayor fuerza a partir del Tratado de Libre Comercio, donde no se pudieron consolidar las propuestas para el desarrollo del campo en México y en los sexenios el campo y las políticas públicas fueron una materia pendiente".

"En el caso de Nuevo León es evidente y lo peor es que los pobladores del área rural están expuestos a una infinidad de problemas, como lo es el hecho de no tener derecho a una pensión, además de no acceder a servicios médicos de la calidad, y peor aún, sus únicos apoyos reales son los que reciben de programas oficiales, pero ello no es suficiente pues el rezago que viven es de muchos años y lo que reciben apenas les alcanza", sostuvo.

El entrevistado dijo que la precariedad en el campo de la entidad no permite el desarrollo de sus habitantes.

"Me atrevería a pensar que se manejan modelos agrícolas del Siglo XIX donde la base es la lluvia de temporal y no se puede contar con una infraestructura básica para que se sostenga una agricultura sustentable que le permita tener niveles de mejoría que luego de reflejarán en mejores niveles de vida", mencionó Rebolloso.

En algunos poblados, como El Delgado, la población que predomina son personas de la tercera edad expuestas a infinidad de problemas, aseveró Manuel Ribeiro Ferreira, investigador de la Facultad de Trabajo Social de la UANL.

Explica que esta desatención provoca que numerosas personas, sobre todo los jóvenes, abandonen las comunidades rurales y se vayan hacia las ciudades.

"Es por eso que en muchas poblaciones rurales predominan los adultos y en este caso con varias agravantes, de por sí se considera a la población adulta mayor como vulnerable y en el campo es mucho mayor el problema por el hecho de que no acceden a un tipo de seguridad social".

"Son personas que no han trabajado en instituciones formales de empleo y no tuvieron acceso al Seguro Social o al ISSSTE, por lo que carecen de pensiones, aunque pueden acceder al Seguro Popular, su vida está marcada por una economía de subsistencia", aseveró Ribeiro.

LORENZO ENCINAS