28 de febrero de 2013 / 01:43 p.m.

Apodaca.- • Como una joven tranquila, reservada y muy entusiasta, describieron sus vecinos a Myriam Aguilar Esquivel, quien fue privada de la libertad junto con su novio, y posteriormente fue asesinada en Apodaca.

De 20 años de edad, ella se esforzaba día a día en su trabajo, luego de que hace tiempo concluyera sus estudios de secretaria bilingüe.

Era la segunda de tres hijos. Casi no convivía ni acostumbraba platicar con sus vecinos de la calle Hacienda Las Flores, en la colonia Los Pinos segundo sector.

Su tiempo se iba en sus ocupaciones personales y en la convivencia con su novio César Emilio Muñoz Carrizales, también de 20 años y estudiante universitario.

Los restos de la joven fueron despedidos en su última morada en un panteón apodaquense, horas después de que fuera encontrada sin vida en una propiedad abandonada cerca de Santa Rosa.

Su familia no aceptó hablar ante los medios de comunicación, aunque fuera de entrevista negaron que ella o su novio hubieran tenido problemas con alguien, o que se haya tratado de un ataque directo o premeditado contra ellos.

La pareja de novios fue privada de la libertad en Apodaca la noche del lunes 18 de febrero, cuando tripulaba una camioneta Ford Escape color azul de reciente modelo.

Los dos jóvenes fueron llevados hasta áreas despobladas cercanas al Libramiento Noroeste, en Apodaca y Escobedo.

La mañana del miércoles 20, el cuerpo de Muñoz Carrizales fue encontrado en el Libramiento Noroeste y la avenida Raúl Salinas Lozano.

De Miriam se desconocía su paradero, hasta que el miércoles 27 en la madrugada, policías de Escobedo detuvieron a un joven de 20 años y a una menor de 15 que portaban armas de fuego.

Ellos confesaron el doble asesinato y proporcionaron el sitio donde dejaron el cadáver de la dama, en un solitario sitio cerca de la carretera a El Mezquital, en las afueras de Santa Rosa.

Declararon que privaron de la libertad a las víctimas debido a que les gustó la camioneta que tripulaban, y decidieron apoderarse de la misma.

El delincuente confesó haber participado en el homicidio de siete personas en una compra-venta de chatarra en la colonia 5 de Mayo, al norte de Monterrey, también la semana pasada.

AGUSTÍN MARTÍNEZ