14 de abril de 2013 / 02:27 p.m.

Los equipos son grafiteados, las ranuras para depositar el dinero son obstruidas con chicles, chapopote y resistol o se les introducen monedas con pegamento, acusa la concesionaria.

 

Estado de México • Los parquímetros, definidos por el gobierno de Naucalpan como una de las opciones inmediatas para el reordenamiento urbano para coadyuvar al descongestionamiento de vialidades, reducción de tiempos de búsqueda de estacionamiento y generadores de recursos para obras públicas, también son objeto de inconformidades que se expresan con la destrucción parcial de los dispositivos.

Naucalpan no es una ciudad pública a la manera clásica, no es una urbe campesina y doméstica.

Es una ciudad fragmentaria, caótica, dispersa, a la que le falta una figura propia. Tiene áreas congestionadas, con zonas diluidas en el campo circundante.

El anunció de un programa de parquímetros en colonias céntricas del municipio y sanciones a quienes no paguen o rebasen el tiempo de uso de estacionamientos, generó posiciones encontradas por parte de regidores del ayuntamiento que buscan que la Contraloría del Poder Legislativo dé marcha atrás en el sistema de aparatos.

El pasado 1 de marzo, el alcalde de Naucalpan, David Sánchez Guevara, supervisó el inicio del programa en la zona comercial de La Florida, y utilizó por primera vez una de las alcancías para verificar la manera en que operan.

Los primeros 15 días, 90 dispositivos operaron sin costo y a partir de la segunda quincena se inició el cobro formal y la aplicación de una multa de cinco salarios mínimos a quienes rebasen el tiempo establecido, con base en el Reglamento de Tránsito Metropolitano, y una reducción de hasta 50 por ciento por pronto pago en los primeros cinco días.

Daños

A un mes de ser instalados los parquímetros en Naucalpan, diariamente son dañados entre cinco y 10 aparatos, principalmente en la zona centro, donde se dio una marcada oposición de los franeleros del lugar.

Los parquímetros son grafiteados, se les obstruyen las ranuras para depositar el dinero con chicles, chapopote, resistol o se les introducen monedas con pegamento para evitar su funcionamiento y dañar el equipo de cómputo, acusó la empresa concesionaria Parking Meter, SA de CV.

"Es un alto índice de vandalismo que se está cometiendo contra los aparatos", acusó Adrián Zavala, director operativo de la empresa.

Existen indicios de que quienes provocan los daños conocen con certeza los mecanismos de los dispositivos, pues afectan la pantalla de los parquímetros e ingresan a la unidad de control, es decir la computadora de los equipos.

"No sé si se trata de conocedores como tal, pero entienden el funcionamiento, porque saben en qué zonas afectan más para que las maquinas no funcionen", agrega Zavala.

Los daños se han focalizado en parquímetros ubicados en la avenida Gustavo Baz hacia Periférico Norte y en la zona de San Bartolo, esta última es considerada como una de las más críticas, sobre todo en las calles de Abasolo y Vicente Guerrero, advierte el representante de la empresa, ya que es donde ocurre el mayor número de actos vandálicos.

"Es una constante, es un vandalismo enfocado; el tema es que reparamos los aparatos y al día siguiente los vuelven a dañar. Son de cinco a 10 diarios", indicó el ejecutivo, quien por cuestiones de seguridad omitió dar el cálculo aproximado del costo de las afectaciones.

Señala que posiblemente quienes dañan los equipos son los franeleros, ya que fueron desplazados por la colocación de los equipos en lugares de estacionamiento donde laboraban.

El alcalde Sánchez Guevara informó que se prepara una denuncia de hechos por daños ocasionados a los parquímetros. "Se están documentando las pruebas para presentarlas ante autoridades las competentes".

Para el presidente municipal la percepción de la ciudadanía hacia el programa de parquímetros mejorará como se vean los resultados en la liberación de la vía pública.

De hecho, la búsqueda de estacionamiento se ha reducido de 15 a 3 minutos y se reforzó la seguridad en las zonas de parquímetros para disuadir al robo de vehículos.

Señaló que era necesario este programa, pues en Naucalpan no había una responsabilidad pública de control y gestión de los cajones de estacionamiento, lo que provocó que la informalidad se apropiara de éstos.

Sánchez Guevara destacó que los ingresos por la operación de los parquímetros son divididos, 40 por ciento para el gobierno municipal, que se invertirá en mejoras urbanas en las zonas; 40 por ciento para la operación; y el 20 restante para la empresa operadora, mientras que el ciento por ciento de las multas ingresarán al erario.

"Lo que es un hecho es que hay menos presencia de franeleros en los puntos donde operan los parquímetros", agregó.

Las multas por evitar el pago de los parquímetros serán electrónicas y aquí no se instalarán arañas, ni se usará la grúa, "pues es un programa amigo que busca obtener recursos para el ayuntamiento y retribuir servicios y mejoras a las comunidades".

Precisó que los aparatos ya operan en las zonas comerciales de Ciudad Satélite, La Florida y Tecamachalco, así como en bulevares en los alrededores del parque Naucalli, y en calles aledañas al palacio de gobierno y de la arena de lucha libre, en el centro de Naucalpan.

En contraposición, el regidor priista Francisco Guzmán Lazo se inconformó ante distintas instancias legales para pedir dar marcha atrás en la instalación de parquímetros, debido a presuntas irregularidades en el procedimiento de la concesión del servicio.

Presentó el amparo indirecto 225/2013/D ante el juzgado octavo de distrito del Estado de México, en Naucalpan, el cual fue declarado improcedente, e interpuso un recurso de revisión.

Pero fue más allá y buscó la intervención de la Contraloría del Poder Legislativo local para la "realización de una inspección en las oficinas de la Dirección de Administración y/o dependencia de Naucalpan para verificar si se llevó a cabo la licitación", para instalar los parquímetros.

ANA SALAZAR