9 de febrero de 2013 / 02:00 a.m.

Bruno Plácido Valerio es el único dirigente del movimiento de autodefensa que no ha cubierto su rostro con capucha ni con paliacate. Espera superar diferencias con la CRAC.

 Guerrero • "Te vamos a dar donde más te duele", dijo una voz anónima a Bruno Plácido Valerio, principal dirigente del movimiento de autodefensa que se desplegó en la Costa Chica durante los primeros días de 2013.

El dirigente de la Unión de Pueblos Organizados del Estado de Guerrero dijo haber recibido la llamada en su teléfono celular la mañana del viernes 8 de febrero, a pocas horas de que se anunciara la entrega de un bloque de presuntos delincuentes detenidos relacionados con el crimen organizado.

Plácido Valerio es el único dirigente del movimiento de autodefensa que nunca cubrió su rostro con capucha ni paliacate.

Viajó sinnúmero de veces a la capital de Guerrero, la Ciudad de México y solamente fue blanco de amenazas durante la víspera de la entrega de varios detenidos a las autoridades constitucionalmente establecidas.

Primero, se le reclamó el hecho de haber alentado la integración de grupos de la Policía Comunitaria en Ayutla de los Libres, Tecoanapa, Copala, San Marcos y Cruz Grande, una zona controlada hasta diciembre de 2012 por el crimen organizado.

"Ahora vas a atenerte a las consecuencias", dijo la voz anónima desde el número marcado como desconocido que logró contactar al también fundador de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, que desde 1995 opera en 12 municipios de la Costa-Montaña.

Acto seguido se cortó la comunicación y el hombre de ojos rasgados, barba de candado y piel morena se quedó pensativo, asumiendo que la de esa mañana es solo una de las muchas amenazas que recibirá en el futuro, sobre todo ahora que muchos piensan que la autodefensa entrará en una etapa de repliegue.

Alguien tenía que dar la cara

Cuando se pregunta a Plácido Valerio sobre las razones que tuvo para no cubrirse el rostro ni distorsionar su nombre para ocultarse en el anonimato, éste solamente atina a responder que no sabe.

La pregunta le descompone el rostro, pero el dirigente de la UPOEG recompone la situación y comenta: "los que nos metemos en esto, sabemos el riesgo que corremos, mucha gente sabe que es lo más correcto pero no se atreve a emprender los cambios".

Indica: "No sé bien porqué, pero lo cierto es que alguien tenía que dar la cara por el movimiento, aunque es mucha la gente que estaba harta por lo que estaba ocurriendo".

Pese a las amenazas, sostiene que no dejará el movimiento de autodefensa, que continuará en la promoción de grupos de la Policía Comunitaria y que buscará restablecer los lazos de coordinación con la CRAC, proyecto de seguridad y justicia alternativa del que fue fundador en 1995.

Respecto a las diferencias que tiene actualmente con la CRAC, Plácido sostiene que las mismas deben subsanarse porque al final de cuentas los problemas que enfrentan las organizaciones son los mismos.

ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN