— ISRAEL MORALES
4 de septiembre de 2013 / 01:27 p.m.

Monterrey • El tema de la violencia es transmitido a la posteridad con sus consecuencias. Un futuro de vacíos y abismos en que se crean nuevos mandamientos y además donde se llega a la condición primigenia del ser humano, ya sea en una paradisiaca y desértica playa (con sus dosis y formas de erotismo) o en una dura travesía por terrenos inhóspitos y llenos de personajes que escapan y conviven con los nuevos principios de supervivencia. Tales son los tópicos en que se desarrolla No tendrás rostro (Tusquets, 2013), la nueva novela de David Miklos, quien hace una lectura de un tema actual, pero que lo lleva a ciertos planos apocalípticos.

“Decidí hacer algo distinto con toda la ola de violencia y con el tratamiento tan malo que se le da al tema en medios y el gobierno. Y yo me pregunté qué pasaría si crece de manera exponencial hasta llegar a ciertos límites, en un mundo que es devuelto casi a su origen, en que la humanidad es del todo arrasada. ¿Cómo le van a hacer? Por un lado queda una pareja y un hombre más grande, y por otro personajes errantes, en un país que no lo es más”.

 

El autor nacido en San Antonio, Texas, pero que radica en la Ciudad de México, lugar donde creció, luego de su anterior obra, Brama, que sucede en un espacio cerrado, acudió de nuevo a los lugares abiertos, en donde habitan personajes que se tornan arquetipos, como Fino, la Rusa, Blumenthal, el Suicida, y que además conviven con otros que emulan cierta idea de colectividad o misticismo, como la Profundidad Mayúscula, todos en un mundo reclamado por la Violencia, un personaje que se vislumbra tal cual.

 

“La idea era volverlos sustantivos, los personajes son arquetipos, por ejemplo Fino, quien inicia una travesía, la Rusa es una mujer amazónica, la Violencia no hay que ahondar más, el Suicida, hijo de Blumenthal, quienes es el virtuoso del silencio, el mayor de los personajes, y tienes la Profundidad Mayúscula que es la contraparte de Dios, pero más en los terrenos del vacío; la Sueca que es la mujer que tiene más experiencia y quien da como estas señales del fin del mundo. Pero quise volver a las atmósferas abiertas y crear y habitar un lugar que me era bastante familiar, pese a los espacios en que se ubica”.

 

 

Lo que lleva a plasmar sus ideas de origen, reflexivas, filosóficas y literarias, “en que recreo la historia del paraíso por ejemplo. Pero también una vuelta a La Odisea, a los primeros libros clásicos, porque la literatura también tiene su origen”, señala el autor.

 

El autor de las novelas La piel muerta, La gente extraña o La hermana falsa, entre otras obras, comenta que le llevó un tiempo darle forma a No tendrás rostro, pues quería darle una manera fluida de lectura, en una labor que requería herramientas semánticas que tenía a la vista.

 

Dijo que espera que no se llegue en el futuro a un mundo de vacíos: “Yo esperaría que no llegáramos a eso, a una especie del fin del mundo. Es cierto que este país debe reinventarse. Creo que no lo estamos haciendo muy bien. La violencia debe ser combatida de una forma muy distinta, y me refiero al tratamiento que le dan medios o el gobierno, eso de contar los muertos es volvernos anónimos, cuando se deberían rescatar las historias que hay detrás. Es la idea que como escritor reacciono ante la violencia con una alta carga de reflexión”.