17 de agosto de 2013 / 04:49 p.m.

México • Después de años de funcionar como sede para la proyección de películas de Disney, el Cine Continental luce abandonado, lúgubre y distante a aquella esencia de fantasía que tuvo décadas atrás, cuando se convirtió en punto de encuentro para cientos de niños.

Y aunque se habla de la apertura de una tienda de autoservicio sobre el terreno ubicado en avenida Coyoacán y Xola, las empresas involucradas con el posible destino del cine no han confirmado a esta sección el hecho.

Haciendo historia, José Antonio Escalante, ex director de programación de Cotsa (Operadora de Teatros S.A.), recordó que el Continental se incluyó en el paquete de medios que fueron adquiridos en los 90 por Ricardo Salinas Pliego y Alberto Saba.

"El emblema era el cine Latino, pero estaba el París, el Bella Época, Lindavista y Continental, había propiedades privadas de Alberto Saba, presidente de Cotsa; después se integraron más salas a la cadena, eran 70 comerciales y 9 porno", comentó Escalante.

Entre los muros del Continental se alojan cientos de recuerdos y anécdotas de niños que, hace un par de décadas, se sumaron a la historia del cine para construir sus sueños de la mano de los personajes de las películas producidas por Walt Disney.

El cine, conocido como La Casa de Disney, está ubicado sobre avenida Coyoacán y Xola, donde aún se elevan sus muros grises, en los que alguna vez se plasmaron las leyendas infantiles, y que hoy están repletos de polvo y tapizados por algunos graffitis.

"El Continental era maravilloso, tenía grandes figuras de Disney agrupadas por película como El libro de la selva o Blanca Nieves. Nunca perdió la facultad de proyectar cine infantil", dijo José Antonio Valdés, jefe de información de la Cineteca Nacional.

"La fachada tenía del castillo de Disney. El cine Continental, el Coyoacán y Lindavista pertenecían a una misma cadena, se llamaba Gabal; en algún momento trataron de darle continuidad a estos cines", añadió Valdés.

De alguna manera, el trío de cines representó un símil de lo que hace algunas décadas fue Cinelandia, estos inmuebles programaban películas infantiles, por lo que, hace unas décadas, asistir al Continental representaba todo un ritual de familia.

La tradición del Continental se regía por la ‘permanencia voluntaria’, si se quería permanecer en la sala para gozar de la película una vez más, era posible; durante los intermedios los niños corrían por la enorme sala que tenía capacidad para 750 personas.

Con la llegada de los grandes complejos cinematográficos en los 90, el Continental dio paso a historias de todo tipo, "tuvo un revire y se partió en varias salas, pero estuvo poco tiempo, porque era deficiente, al final lo cerraron", dijo Valdés.

De hecho, su marquesina se encuentra cubierta por grafitis, al igual que su cartelera de varios paneles, en los que se anunciaban los filmes. El inmueble es resguardado por un hombre que lo vigila.

Pantalla para niños

- Durante la etapa de cine infantil en el Continental, los niños desfilaban por sus pasillos durante los intermedios, pero al final de las funciones eran seducidos por la vendimia de souvenirs de Disney que se realizaba a las afueras del inmueble.

- El cine estuvo adecuado al corte infantil por muchos años, los interiores contaban con imágenes de las cintas de Disney y la fachada era un castillo de princesa; incluso los baños eran alusivos a los dibujos animados y eran a escala de los infantes.

- El cambio de corte infantil a cine para todo tipo de público no fue del todo fructífero, no por la programación, sino por la llegada de los complejos cinematográficos que se apropiaron del público con el formato multiplex: complejos de varias salas.

IVETT SALGADO