Agencias
27 de mayo de 2013 / 06:19 p.m.

Si a comienzos de mayo el Benfica podía lograr un 'triplete' inédito en su historia, su derrota de ayer en la final de Copa ante el Guimaraes puso un decepcionante broche a la temporada y fue el colmo para los hinchas en cuanto al entrenador Jorge Jesús, blanco incluso de la ira de su jugador Óscar Cardozo.

La afición lisboeta, la más abultada de Portugal y considerada una de las mayores del mundo, estalló anoche por lo que pudo ser y no fue. Se escurrieron tres títulos en dos semanas de mayo.

Claudicó el 11 de mayo en el minuto 92 en el decisivo choque liguero ante el Oporto; fue doblegado cuatro días después por el Chelsea en la final de la Liga Europa, también en el 92; y se dejó ayer remontar en los últimos diez minutos ante el Vitória de Guimaraes.

Los dos primeros reveses fueron perdonados por los aficionados. Aplaudieron el esfuerzo ante el Chelsea, a pesar de tratarse su séptima final europea perdida, y atribuyeron a la mala suerte el desperdicio de los cuatro puntos de ventaja que tenía el Benfica en Liga a falta de tres encuentros para acabar el campeonato.

Sin embargo, la derrota de ayer ante el Guimaraes, un club que estuvo a punto de entrar en quiebra al comienzo de curso, no encontró posible redención.

Jorge Jesús, cuya renovación ya fue apalabrada con la dirección, fue blanco de las iras. Primero, atónito, vio al paraguayo Cardozo darle un empujón en pleno terreno de juego mientras el Guimaraes festejaba su primer título en 90 años.

"La culpa es tuya". Es la frase de que los medios lusos atribuyen al corpulento ariete, a quien las cámaras grabaron en directo el momento de exaltación. El paraguayo también se encaró con el joven lateral André Almeida, al que parece recriminarle su actuación.

"Óscar (Cardozo) estaba de cabeza perdida, pero en aquellos momentos más complicados tuve que decirle que cuando perdimos todos, no es el colega A o B. Él comprendió y pidió disculpa al colega", justificó Jesús al término del encuentro.

Especialmente "mimado" por el propio Jesús, quien siempre le defendió de las críticas, el paraguayo, de 30 años, afrontará ahora probablemente una sanción disciplinaria por su gesto.

A Jorge Jesús le tocó a continuación aguantar la rabia de los aficionados. En el momento de recoger la medallas en la tribuna, un hincha fue detenido por la policía cuando se preparaba para agredir al técnico.

Al llegar horas más tarde al estadio Da Luz, fue de nuevo testigo del descontento encarnado. Un grupo de aficionados, aunque reducido en número, volvió a censurarle.

Cabizbajo, Jorge Jesús, de 58 años, no confirmó si seguirá al frente del equipo que entrena desde hace cuatro cursos, aunque insinuó que era probable que siguiese al mando. El técnico del contrato vence el fin de junio.

"En las últimas semanas la cuestión estaba hablada y analizada con el presidente y va a continuar igual (...) Este partido no tiene ninguna influencia", comentó el entrenador. El presidente, Luis Filipe Vieira, anunció recientemente que había acuerdo para renovar.

No obstante, la reprobación de los aficionados y las críticas de la prensa atrasan, de momento, la confirmación oficial del nuevo vínculo. Algunos diarios especulan que Jesús se está replanteando su continuidad.

A pesar de los progresos logrados bajo su dirección técnica -una final europea 23 años después de la última, revalorización de futbolistas y un estilo de juego atractivo-, la Liga del 2010 y tres Copas de la Liga, el tercer título en importancia en Portugal, son considerados escasos para el coloso Benfica.

El club lisboeta atesora 32 Ligas de Portugal, un récord en el país, 24 Copas de Portugal, también récord, y dos Ligas de Campeones (1961 y 1962).

Mientras, la incertidumbre y el pesimismo han vuelto a hundir la cotización en Bolsa de la SAD del Benfica. Sus título se despeñaron al cierre un 10 por ciento.