13 de abril de 2013 / 05:23 p.m.

Yucatán • Yucatán enfrenta una severa crisis de deforestación debida a la tala y la quema ilegal de vegetación de tipo selvático, así como de árboles de lenta recuperación.Además de representar pérdidas irreparables en materia ecológica, la quema sin autorización oficial eleva el riesgo de incendios que podrían salirse de control, en detrimento del ecosistema y de los predios que sí mantienen un estricto cuidado de su riqueza forestal.

Reflejo claro de esta deforestación acelerada de la flora nativa de Yucatán son las decenas de incendios semanales generados por la mano del hombre, sin que las autoridades intervengan para frenar dichas acciones criminales.

Como ejemplo figura el municipio de Tizimin, donde se han presentado recientementedeforestaciones de selva, quema de árboles, además de observarse vegetación derribada.

Estas acciones se llevan a cabo sin contar con ningún permiso por parte de las autoridades federales, estatales o municipales, lo cual pone en riesgo de incendio a los terrenos aledaños a las zonas impactadas.

Se tiene conocimiento de que la superficie de selva que fue vorazmente talada por su propietario es de aproximadamente 700 hectáreas, de acuerdo a cifras proporcionadas por la delegación de la Semarnat en el estado de Yucatán.

Adicional a este monumental ecocidio y como si no fueran suficientes los daños hacia el medio ambiente provocados con el derribo de la selva, semanas después se le prendió fuego al producto del desmonte.

Además de privar a la zona de los miles de árboles que reconvierten los contaminantes del aire en oxígeno respirable, se envenena la ya contaminada atmósfera con cantidades enormes de dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y monóxido de carbono, producto de la combustión de la madera talada.

Además del daño irreparable causado a la flora por esta acción humana deliberada, los daños a la fauna silvestre que se alojaba en el área deforestada son también incalculables.

Aunado a estas graves afectaciones para el ecosistema de Tizimin, también disminuye la recarga de mantos acuíferos, debido a la erosión y la pérdida por evaporación, al eliminarse el manto natural de vegetación en los suelos impactados por la tala y los incendios provocados con fines de desmonte.

Pese a que en los alrededores hay por lo menos cinco poblados muy pequeños en cuanto a territorio y número de habitantes, sí suman varios miles de personas las que han visto y respirado una atmósfera enrarecida y que afecta sus vías respiratorias debido a la generación de los gases contaminantes del aire ya mencionados.

Entre los poblados más afectados debido a su cercanía con la zona deforestada figuran Santa Rosa, Santa Pilar, Dzonot Ake, Santa María, Samaria y Dzonot Carretero.

Especias de flora y fauna afectadasEntre las pérdidas de las especies de flora directamente afectadas por las acciones ilegales de tala y quema llevadas a cabo por propietarios sin conciencia ecológica alguna, figuran las siguientes:

Zapote, jabín, tzalam, pucté, chechén, granadillo, tinto, palmas, ceibas, cedros y bojón, entre otras especies nativas y las cuales se identifican aquí por los nombres vulgares con que son conocidas dichas especies en esta región del sureste del país.

En tanto, las especies de fauna silvestre a las que les destruyeron por completo su ecosistema son, entre otras, el coatí, el mapache, la zorra roja, el mono araña, los armadillos, los conejos, venados cola blanca, tigrillos, zorrillos, además de reptiles varios entre los que figuran diversas especies de víboras, la tortuga terrestre e iguanas.

Figuran además un sinnúmero de especies de aves que perdieron no sólo nidos sino también el entorno del que se alimentan, debido a las afectaciones al suelo y follaje en donde habitan también múltiples variedades de insectos que forman parte de su cadena alimenticia.

REDACCIÓN