6 de julio de 2013 / 02:47 p.m.

México • Cada vez en cosas más importantes, Demián...

Nos encontramos, pues. Eso me supera. Sí es un riesgo cada proyecto que hace uno. Es un riesgo en cada proyecto, es imposible saber si va funcionar como uno quiere, pero sí nos hemos encontrado en diferentes aventuras y en distintos lugares".

Las últimas fueron en el Oscar y con Oliver Stone, pero creo que aquí estamos ante un caso más impactante para lo que ha sido, sé de tú interés. Hablábamos de todo ese lenguaje de las series, si tendrán o no su pick up si se quedan, pero con el primer capítulo de The Bridge ya estás mandando un mensaje muy contundente...

Mira cuando arranca una serie, me imagino que en cualquier parte se hace un piloto. Y a partir de ahí siempre las posibilidades son como 50/50 que lo tomen o no. Y como le decía a Gerardo Naranjo y a Diane, cuando lo hicimos, estoy feliz con este piloto. Este mes que hemos pasado haciendo el primer capítulo para mí es lo único que hay. Nunca veo tan a futuro. Después, cuando le dan luz verde y quieren hacer 13, 12 más, me di cuenta que se puede poner el dedo en la llaga. Hacer un tema más interesante o meter personajes en la misma historia.

Como junkie de las series te puedo decir que es la primera vez que verdaderamente veo el punto de vista de los mexicanos respecto a lo que está pasando en la frontera. No es un problema solo de los mexicanos...

No es cualquier cosa y me parece muy inteligente de su parte, porque es un nicho que estaba virgen. No ves en la televisión estadunidense que se hable de esta controversial forma de coexistir, que viene con esa frontera, con una línea divisoria. No solo geográfica, sino cultural, política, económica y social. Así que cuando deciden transportar esta serie que había tenido éxito en Suecia y Dinamarca, cuando la transportan a este lado del planeta, habían pensado hacerlo con la frontera de Canadá, pero vieron que había más sabor y más pimienta transportarla a la frontera México y Estados Unidos.

Es muy importante tener la vista muy aguda para poder recordarle a tus propios productores y escritores: "Esto no es así". Y es muy complicado porque aun cuando ellos han decidido saltar la línea y hablar del otro lado de la frontera, no nos olvidemos que es Hollywood. Y tiene un punto de vista muy particular respecto a estos clichés y fórmulas, porque ellos tienen que responder a un público perezoso.

Les dices, hay que invadir cierto país porque tiene armas de destrucción masiva y dicen: ‘ok’. Y ahora los nuevos enemigos son los trabajadores indocumentados. Como ya se acabó Osama. Yo como actor no tengo el poder para decidirlo todo, escuchan todo, eso sí. Pero yo todavía no tengo el poder para decir, esto no se puede filmar.

Uno diría: "ya se ganó el protagónico, ya tiene el poder". Debe ser una batalla emocional y social para ti...

Sin la menor duda, pero es una batalla que uno entabla en cualquier proyecto. Cuando hice televisión con Argos y con Azteca, todo los días hay debate en el set, se hacen ajustes, se tiran ideas completas. Y eso ocurre también del otro lado del eje. Es constante el pimpón de ideas. Afortunadamente ellos no lo ven como una rebelión, sino como parte del trabajo.

Te has vuelto estandarte de varias causas sociales. Qué fuerte que mientras tú buscas eso, ellos están pensando en los ratings...

Sí, pero eso también nos ocurre acá. Quien sea que invierte su dinero para hacer una telenovela, una obra de teatro, serie de televisión o película. Y si sacar su dinero significa sacar minifaldas y abofetear a la protagonista, entonces lo van a hacer. Porque si el público no exige otro tipo de material, entonces estamos vertidos en un círculo vicioso que debería ser virtuoso.

SUSANA MOSCATEL