3 de enero de 2013 / 03:02 a.m.

El jerarca católico Raúl Vera dijo también que instituciones de seguridad y de procuración de justicia del estado han iniciado una campaña de desprestigio contra defensores de derechos humanos.

 Ciudad de México • El obispo de Saltillo, Raúl Vera, denunció que en semanas pasadas tres colaboradores de la Casa del Migrante han sufrido agresiones directas de robo con violencia de información confidencial, propia del trabajo de defensa de derechos humanos de personas migrantes.

Además, dijo que se ha iniciado una campaña de desprestigio, diseñada por el personal de las instituciones de seguridad y de procuración del estado de Coahuila, quienes "extrañamente no se han deslindado públicamente de señalamientos que dañan su imagen, al señalarlos como instancias que se oponen a garantizar el respeto a defender los derechos humanos".

Instancias federales y estatales están enteradas de lo ocurrido y se ha diseñado un operativo para resguardar la vida y la integridad física de los defensores y defensoras de derechos humanos de migrantes.

El jerarca católico informó que la última amenaza recibida en contra de los defensores de derechos humanos de migrantes que colaboran en la Casa del Migrante de Saltillo, ocurrió el día 30 de diciembre del 2012.

Y debido a las múltiples interpretaciones de este hecho, la diócesis de Saltillo explicó que: el día 30 de diciembre del 2012, alrededor de las 5:30 PM, se recibió una llamada telefónica de un sujeto desconocido quien con palabras altisonantes amenazó con atentar en contra de los colaboradores/as de la Casa del Migrante de Saltillo.

El sujeto no dio su identidad, sin embargo, señaló que era familiar del migrante asesinado días anteriores en Saltillo.

Se aclaró que personal de la Casa del Migrante tiene comunicación cercana y "por demás cordial con los padres y hermanos del adolescente, quienes se comunican con nosotros para asesorías de los trámites de repatriación del cuerpo".

Y "no hay forma de vincular de manera evidente el número telefónico desde el que se recibió la llamada con la labor que realizamos, puesto que nunca ha sido usado para labores de la organización y se encuentra en otro domicilio dentro de un templo católico en la colonia Landín".

Por ello, "sospechamos que estas palabras dentro de la llamada telefónica tienen por fin confundir a la comunidad para una vez más criminalizar a las personas migrantes, mientras se desvían las investigaciones".

Esta amenaza no se presenta como un hecho aislado, sino es un evento más de los registrados desde el 2009.

Con medidas de protección estamos trabajando de manera normal, tomando todas las precauciones pertinentes, sin embargo es conveniente señalar que la seguridad pública es responsabilidad del estado de Coahuila.

EUGENIA JIMÉNEZ