29 de mayo de 2013 / 01:59 a.m.

Chilpancingo de los Bravo  • La sociedad de padres de familia de la escuela vespertina Revolución denunció la discriminación que padecen los alumnos, pues el director del turno matutino les niega el acceso a las aulas, biblioteca y centro de cómputo, bajo el argumento de que son en su mayoría de escasos recursos.

El director de la escuela primaria José María Morelos, Fulgencio Cabrera Salgado, es quien se niega a compartir los espacios del plantel con los niños del turno vespertino, refirió la señora Popoca Iturbide.

La escuela primaria José María Morelos, se ubica en el número 10, de la calle Antonia Nava de Catalán del centro de Chilpancingo, pero por la tarde se le denomina Revolución, explicó Sofía Popoca Irtubide, madre de unos de los alumnos.

El 18 de abril de 2012, tras una polémica de varios días, los padres lograron la firma de una minuta en la que se acuerda dar un trato equitativo a los alumnos de ambos turnos.

“Los edificios que fueron construidos por el gobierno estatal deben compartirse entre los alumnos de ambos turnos, porque no debe existir un trato diferenciado, sin embargo desde hace un año los alumnos del turno vespertino no tienen acceso al centro de cómputo, tampoco a la biblioteca que sí se abre para los de la mañana”.

Eso, de acuerdo a la representante de la sociedad de padres de familia representa un acto de discriminación.

Recordó que hace casi dos años, cuando la escuela estaba en proceso de remodelación, los documentos de los alumnos del vespertino fueron arrinconados en una cancha y casi a la intemperie por orden del director, a pesar de que había espacios cerrados para mantenerla a buen resguardo.

“Cada que el director del matutino quiere nos cierra las aulas, se mofa de nosotros y presume tener mucha influencia en la Secretaría de Educación, por eso varias veces nuestros niños han tomado clases en el piso a pesar de que en la escuela hay espacios dignos”, reprochó.

Cuestionó el hecho de que el director Cabrera Salgado se refiera a los alumnos de la primaria Revolución como niños sucios, desordenados y de poca calidad humana, solo porque en su mayoría son hijos de familias de escasos recursos y no tienen parentesco con funcionarios del gobierno estatal o municipal, como ocurre en el caso del matutino.

La actitud representa un trato discriminatorio, por eso la presidenta de la asociación de padres de familia solicitó que la Secretaría de Educación intervenga.

 — ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN