15 de marzo de 2013 / 03:54 a.m.

Vecinos del lugar manifestaron que no es el lugar el que da problemas, sino quienes acuden a recibir comida, ya que en su mayoría son indigentes y drogadictos, quienes afuera del sitio se drogan, además de que se han incrementado los robos.

 

Monterrey • Desde hace algunos años los habitantes de la colonia Treviño, en Monterrey, conviven con un vecino incómodo.

Se trata de un comedor gratuito para personas de escasos recursos, que opera mediante donaciones y que es atendido por monjas.

En sí ese no es el problema, pues evidentemente se trata de una acción positiva, encaminada a apoyar a quienes menos tienen.

Sin embargo, el lugar es frecuentado diariamente por decenas de indigentes, alcohólicos y drogadictos que han hecho su hogar el cruce de las calles Escobedo y Democracia.

"El comedor de aquí de las monjas es un verdadero problema aquí en la colonia Treviño. Y no nada más aquí, abarca unas 15 cuadras el problema que tenemos", señaló Marisela Escobar.

Las personas que acuden al comedor gratuito son atendidas a través de una reja. Las monjas les entregan sus alimentos y no tienen otra alternativa que ingerirlos en la vía pública.

"Indigentes, drogadictos… de todas las clases que tú quieras ver aquí vas a hallar. Se sientan en las banquetas, afuera de nuestras casas. Puro mariguano es lo que viene aquí", recalcó la mujer.

Los vecinos aclararon que no están en contra de las acciones altruistas, de hecho algunos de ellos han colaborado en la entrega de la comida.

"Hacen una obra, dicen ellas, verdad. Nosotros no estamos en contra de la obra, pero está mal encausada. Porque viene puro drogadicto, puro muchacho joven que puede trabajar", aseveró Regina Sánchez.

Ella señaló que originalmente, cuando abrió hace cerca de ocho años, el comedor estaba destinado a gente de la tercera edad, mujeres y niños desamparados.

Tras ingerir el alimento, los beneficiados dejan basura sobre las aceras, y algunos suelen consumir drogas a plena luz del día y ante la mirada de mujeres y niños.

"Ellas les dan de comer, y se están drogando aquí afuera, o sea, no puede ser posible que no tienen qué comer, y por eso les dan el taco, pero sí se pueden drogar", enfatizó la señora Sánchez.

Aunado a lo anterior, los quejosos aseguraron que los delitos se han incrementado en la zona, pues ha habido más robos a domicilios, a personas y vehículos.

"Ha aumentado el índice de robos, en carros, en personas. Se requiere que haya más vigilancia. Han sido atacadas personalmente, físicamente las personas", puntualizó Mireya Herrera.

Los ciudadanos inconformes solicitaron la intervención de las autoridades de Gobierno, tanto estatal y municipal, pues los encargados del comedor no les han ofrecido una solución.

AGUSTÍN MARTÍNEZ