15 de mayo de 2013 / 01:51 p.m.

Monterrey • Con lujo de violencia y portando armas largas, además de utilizar capuchas, fue como elementos de la Policía de Monterrey desalojaron a los comerciantes informales que realizaban una huelga de hambre en los bajos del Palacio Municipal, durante la madrugada de este miércoles.

Fue poco después de las 01:30 horas, cuando llegaron los elementos a bordo de varias granaderas y luego de encañonar a las mujeres y comerciantes que se encontraban en este lugar, los desalojaron llevándose detenido a Joel Vázquez Soto, activista social que representa a los comerciantes informales de la calle Morelos.

Dos horas después, Vázquez Soto fue dejado en libertad y denunció que había sido despojado de sus pertenencias, como cartera, teléfono celular y dinero en efectivo; además de que fue amenazado de muerte y golpeado por los policías mientras lo “paseaban” por diferentes puntos de la ciudad en una granadera.

“Nos amagaron con las armas largas, iban encapuchados y eran como 70, nos tiraron al piso y nos golpearon, había un niño y la mayoría son mujeres que teníamos una protesta pacífica, porque queremos que la alcaldesa Margarita Arrellanes nos atienda, pero fueron represivos y hasta nos amenazaron de muerte para quitarnos de ahí, de los bajos del Palacio”, dijo el activista social.

Una vez que fue liberado por los policías de Monterrey, Vázquez Soto acudió con un grupo de comerciantes hasta el Congreso del Estado para asentar una queja por los hechos ocurridos, pero sólo encontraron a los oficiales que hacen guardia y resguardan el edificio.

“Vamos a seguir con nuestra protesta, de hecho hoy por la mañana nos vamos a reunir con todos los comerciantes para acudir de nueva cuenta al Palacio Municipal para que la alcaldesa nos escuche, porque se nos están violando nuestros derechos, no somos delincuentes y así nos trataron, sólo queremos trabajar, es lo único que le pedimos a las autoridades”.

Por su parte, Olga Mireya Quiroz Ruiz, una de las comerciantes afectadas, dijo que vivió momentos de verdadero pánico cuando los oficiales las encañonaron porque pensó que les iban a disparar.

“A uno de los compañeros le pusieron el arma en la cabeza y le dijeron que no corriera porque le iban a disparar, y nos asustaron éramos casi puras mujeres y teníamos a un niño ahí que es hijo de una compañera, pero sí nos amenazaron bien feo”, señaló la mujer.

Ahora esperan que la autoridad municipal los reciba, además de interponer una denuncia formal en contra de los policías de Monterrey por la forma en la que fueron desalojados.

ALBERTO VÁSQUEZ