19 de septiembre de 2013 / 05:29 p.m.

Mérida • Las cárceles de Yucatán pasaron con éxito las visitas de supervisión de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y de la Comisión de Derechos de Humanos del Estado de Yucatán (Codhey).

El director de Ejecución, Prevención y Reinserción Social del gobierno del estado, Fermín García Avilés, añadió que los visitadores de la CNDH y de la Codhey tenían el conocimiento de que en los penales yucatecos había hacinamiento de internos, mala alimentación, así como maltrato y humillaciones.

Apuntó que tras la visita de supervisión, los protectores de los derechos humanos se dieron cuenta que en el Centro Estatal de Readaptación Social (Cereso) en Mérida, que cuenta con dos mil 100 internos, no hay tal hacinamiento.

"En el penal varonil de Tekax hay 176 internos y en Ebtún, Valladolid, se cuenta con 224, en total hay más de dos mil 800 reos en toda la entidad y en ninguna cárcel hay hacinamiento", subrayó.

Afirmó que también constataron que el desayuno, almuerzo y cena son de buena calidad, son alimentos supervisados por nutriólogos.

"A los internos se les da el desayuno a las siete de la mañana, el almuerzo a la una de la tarde y la cena a las 18:00 horas, porque a las 19:00 horas entran a su celda para descansar y reiniciar la jornada temprano", expuso.

"Se pasa lista al amanecer, lista al mediodía y lista antes de entrar a los módulos para descansar, eso permite tener el control de los internos y evitar alguna fuga", apuntó García Avilés.

Mencionó que los visitadores también constataron que no hay drogas, no hay armas, que no son penales de alta violencia como lo hay en otras cárceles del país, donde los internos riñen por el control del penal.

"En forma constante hacemos inspecciones para encontrar armas o drogas y no hemos visto nada, eso permite que tengamos penales tranquilos, salvo en algunas ocasiones, donde surge una pelea entre dos internos, pero no pasa a mayores", aseguró.

Los reos también realizan actividades deportivas, artísticas, culturales y laborales, eso los mantiene ocupados además de que "gastan energía", lo que permite tener un control más eficiente dentro de los centros penitenciarios de la entidad, concluyó.

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