26 de abril de 2013 / 09:38 p.m.

Monterrey• La CROC de Nuevo León fue la primera central obrera, bajo el liderazgo de Eleazar Ruiz Cerda (finado), que canceló su participación en el desfile del 1 de Mayo, Día del Trabajo.

El motivo que esgrimió el entonces líder de esa central fue la CTM, conducida por Raúl Caballero Escamilla (también finado), se negó a que los espacios fueran rotativos, para que todas tuvieran oportunidad de abrir la marcha obrera.

Por años, la Confederación de Trabajadores de México, que a nivel nacional dirigía Fidel Velázquez, abrió con el sindicato de electricistas el tradicional desfile.

Estos eventos fueron creciendo de acuerdo con la expansión de la industria y el comercio, con lo que cada vez era mayor la participación de los trabajadores afiliados a las distintas centrales obreras.

Después, la CTM, que conservó el honor de ir a la descubierta de la marcha, aplicó un sistema de “carrusel”, que era repetir dos y hasta tres veces los obreros su participación en el desfile.

Se llevaban cuatro y hasta cinco horas en desfilar con esta participación repetitiva.

Seguía la CROC, que siempre intentó abrir el desfile mediante un sistema de rotación que nunca aceptaron los dirigentes cetemistas.

Raúl Caballero, declaró a Milenio, entonces Diario de Monterrey, que eso les correspondía por ser la central obrera más poderosa y numerosa en el país.

En una declaración, dijo que, en una reunión con don Fidel Velázquez, le hizo saber que la CROC les pedía que les cedieran, por lo menos un año de tres, el primer lugar.

“Me dijo don Fidel: están locos, para tener ese lugar hay que superarnos en todo y (por) la insignificancia de esa central obrera, no les corresponde ser los primeros; serán siempre los segundos", cita textual del ex dirigente obrero.

Posteriormente, a la CROC, le seguía la CNOP, con los sindicatos afiliados, entre ellos el Seguro Social y, por supuesto, los maestros.

El Sindicato de Trabajadores de la Educación, a través de las secciones 21 y 50, consultó con la entonces dirigente nacional, Elba Esther Gordillo, la posibilidad de abandonar el desfile del que se habían apropiado los cetemistas.

La respuesta de la maestra Gordillo fue que “no le hagan el caldo gordo a la CTM y sálganse para conmemorar por separado” esa significativa fecha.

Y así, la CTM se fue quedando sola, los últimos desfiles que fueron en la administración estatal, encabezada por Natividad González Parás, eran menos numerosos y duraban a lo máximo tres horas.

Por cierto, fue González Parás el primer gobernador que no se quedó a presenciar, como sus antecesores, todo el desfile inmenso.

El exgobernador solamente encabezó el inicio del desfile, en el que participaban los dirigentes de las centrales obreras participantes, alcaldes, senadores, diputados y funcionarios de los tres niveles de gobierno en las administraciones priistas.

SALVADOR VÍCTOR CANALES