19 de enero de 2013 / 02:43 a.m.

Tlaquiltenango • En medio del estupor y la indignación, familiares, amigos así como la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional, despidieron al ex candidato de ese partido a la alcaldía de este lugar, Ignacio Domínguez, asesinado junto a su esposa y bebé, la noche de este jueves en este municipio ubicado a unos 43 kilómetros de Cuernavaca, capital del estado.

A menos de 24 horas del homicidio perpetrado por al menos cuatro hombres armados, el dirigente panista, su esposa y su bebé fueron sepultados en el poblado de Apatlaco, en el mismo municipio, cerca de las 4 de la tarde.

Ignacio Domínguez Carranza, intentó ser alcalde de Tlaquiltenango en 2009 bajo las siglas del PAN, partido en el que es identificado desde hace más de una década y que ahora encabezaba. Sus actividades políticas las combinaba con la docencia, pues era profesor en la preparatoria pública de la localidad, así como con su plaza en la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Alrededor de las dos de la tarde, el gobernador, Graco Ramírez Garrido Abreú visitó a los familiares de Ignacio, Gabriela Flores -su esposa-- y su bebé, a quienes empeñó su palabra de dar con los responsables. Frente a los féretros, el mandatario subrayó ante los medios de comunicación la urgencia de implementar el mando único policiaco en Morelos para que el gobierno estatal garantice la seguridad en los municipios, sobre todo en la región sur, una de las más golpeadas de la entidad por la delincuencia organizada.

Por su parte, Norma Alicia Popoca, dirigente estatal del PAN, quien acudió a los servicios funerarios con parte del comité del blanquiazul,exigió la detención de los responsables de "tan aberrante crimen" y llamó al gobernador Ramírez a olvidarse de estar en campaña y "entender que ya es gobernador y que prometió acabar con el crimen y la violencia".

Popoca dijo que Nacho Dominguez era visto como "un militante trabajador y comprometido" que no estaría vinculado a conductas ilícitas, agregó.

Durante el sepelio y la misa de cuerpo presente, los amigos y cercanos de la familia asesinada, se mostraron en todo momento recelosos con quienes no identificaban. Incluso exigieron a los representantes de los medios de comunicación se retiraran para evitar captar imágenes de los hechos.

Tras el homicidio, la región se encuentra sumida en el estupor, sobre todo debido a que la familia del panista como de su esposa son identificadas en Jojutla y Tlaquiltenango como de trabajo y esfuerzo.

El domicilio donde Ignacio y su familia fueron asesinados, ubicado en la calle de Juan Aldama, en pleno centro de Tlaquiltenango, ya fue cerrado con llave. Los vidrios rotos y los disparos incrustados en la pared, recuerdan la dimensión del crimen del que fueron víctimas.

David Monroy