9 de agosto de 2013 / 12:39 a.m.

Oaxaca • Unas 200 familias de indígenas triquis que fueron desplazadas de la comunidad de San Juan Copala y se encuentran en plantón en los pasillos del Palacio de Gobierno, exigieron al gobierno de Gabino Cué su reubicación inmediata y desconocieron a sus dirigentes, a quienes acusaron de corromper y dividir su movimiento.

Las familias desterradas, integrantes del denominado Movimiento Unificador de Lucha Triqui Independiente y para quienes existen medidas cautelares dictadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, acordaron en asamblea general la destitución de la indígena Lorena Merino como su vocera.

La acusaron de alta traición por considerar que fue manipulada por gente ajena a su movimiento con fines personales y de lucro.

Braulio Hernández Hernández, nombrado nuevo vocero de los desplazados triquis, reconoció que los grupos externos que han “metido las manos” no son desterrados y radican en la Ciudad de México y solo pretenden utilizar la tragedia de las familias triquis para obtener beneficios personales, mediante chantajes al gobernador Cué.

“Nosotros somos los verdaderos desplazados, lo que están en las puertas del Palacio de Gobierno; en estos momentos son unos impostores que solo buscan manipular la realidad a su conveniencia”.

El nuevo representante dijo que aun y con el rompimiento interno de su grupo, continuarán con sus exigencias de justicia y de retorno seguro a su comunidad de origen.

Asimismo, los triquis responsabilizaron a la ex vocera Lorena Merino y las personas ajenas que la asesoran, a quienes identificaron como el grupo “Familia de la estrella”, de cualquier agresión que pudieran llegar a sufrir.

Hernández negó que se hayan vendido al gobierno y rechazaron la denuncia que se hizo en su contra, respecto a que habrían recibido 120 mil pesos del gobierno para retirarse del plantón que mantenían frente a la sede del Palacio de Gobierno.

Los desterrados de San Juan Copala sostuvieron que han vivido un calvario en los últimos siete años, porque han sobrevivido errantes y en condiciones precarias, sufrido humillaciones y amenazas.

Afirmaron que solo desean regresar a su pueblo natal en donde se encuentran sus parcelas y sus viviendas, que han sido saqueadas por grupos paramilitares.

Dejaron en claro que están abiertos al diálogo con el gobernador y aseguraron estar dispuestos a su reubicación temporal en algún lugar cercano a San Juan Copala, en lo que se generan las condiciones para su regreso seguro a su pueblo.

Los triquis exigieron además justicia para sus hermanos caídos, y para los niños huérfanos y mujeres viudas producto de la violencia en su territorio.

 — ÓSCAR RODRÍGUEZ