Ricardo Alanís
14 de junio de 2013 / 12:44 p.m.

 

Monterrey • En su publicación que aparecerá este sábado, el semanario británico, The Economist, destaca la creación y la labor que la Policía Fuerza Civil ha desempeñado en Nuevo León, en el intento por mejorar la confianza de la población y reducir más los índices delictivos.

Mediante un artículo, que ya tienen en su portal de internet, se informa que el sector privado ha ayudado al gobierno por medio de dinero y con expertos técnicos en la materia para reclutar y operar la nueva fuerza policial, a la que describe como la "nueva cara de la policía de México".

“La primera tarea fue purgar la policía estatal y local de la infiltración por las mafias de la droga. Rodrigo Medina, gobernador de Nuevo León, dice que 4 mil 200 policías fueron despedidos o encarcelados después de fallar en el polígrafo y otras pruebas. Al principio las fuerzas armadas (principalmente marinos) fueron reclutadas para mantener el orden.

“Luego, con consejos de los departamentos de recursos humanos de las firmas más grandes de Monterrey, el gobierno lanzó una campaña nacional de reclutamiento para construir una nueva fuerza policiaca estatal, conocida como Fuerza Civil”.

Señala The Economist en su texto, que la Fuerza Civil está conformada por personas que nunca antes habían trabajado como agentes de la ley y que a los reclutas se les aplican exámenes psicométricos del estilo de negocios, además de entrenamiento militar.

“Su sueldo inicial de más de 15 mil pesos por mes es casi el doble de lo que gana un policía convencional. Los nuevos elementos viven en complejos seguros que dificultan el que las mafias de la droga puedan sobornarlos. Los bien vestidos reclutas patrullan Monterrey en camionetas. Hay sondeos que sugieren que gozan de la confianza de los ciudadanos”, cita el diario.

Hace hincapié en que por un lado del cerro de la Loma Larga, al norte, existe la popular colonia Independencia, y al otro lado del cerro se encuentra San Pedro Garza García, el vecindario más rico de América Latina, donde se ubican compañías destacadas a nivel internacional. Sin embargo, ambos extremos, en los últimos años fueron unidos por la violencia ejercida por bandas del crimen organizado cuyas balaceras desde la Independencia se escuchaban hasta las mansiones sampetrinas, hasta que finalmente la extorsión y la muerte llegaron hasta la zona de la opulencia.

Con ello algunas familias de San Pedro huyeron del problema, al tiempo que el empresario, Lorenzo Zambrano, “mandamás” de Cemex los calificaba de “cobardes”.

Narra que luego, la coordinación entre los industriales y la autoridad estatal se tensó:

“La nueva asociación se tensó cuando el gobierno de Medina elevó este año un impuesto sobre nóminas de 2 % a 3%, principalmente para hacer crecer a Fuerza Civil de 3,300 a 7,000 elementos para el 2015, dijo Jorge Domene, jefe de la Oficina Ejecutiva de la Gubernatura. Los empresarios se quejan de que el dinero está siendo malgastado en un sector público inflado, agobiado por la deuda. Domene rechaza la crítica, diciendo que el impuesto busca recaudar mil 600 millones de pesos más por año, lo que permitirá duplicar el presupuesto de Fuerza Civil que es de unos 800 millones de pesos”.

Precisa The Economist, que a casi tres años después del estallido de Zambrano, Monterrey comenzó dejar lo peor de su crisis, en parte por la cooperación entre el gobierno estatal y los industriales de la ciudad.

Los índices delictivos comienzan a reducirse, aunque aún continúan por encima del promedio, y la banda más temida, que eran “Los Zetas”, sus integrantes, están prófugos, en prisión o muertos.

Destaca los monitoreos mediante encuestas que desde el sector privado se han aplicado para medir lo que el ciudadano percibe en materia de seguridad.