18 de enero de 2013 / 01:17 a.m.

Alejo Zavala Castro, jerarca católico en esa diócesis, reafirmó que el camino correcto para revertir los índices de inseguridad, no pasa por la violencia.

 Guerrero • Organización y no violencia, es el camino correcto para revertir los índices de inseguridad que se viven en diferentes puntos de la entidad, dijo el obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Alejo Zavala Castro, al referirse a las acciones anticrimen que impulsan grupos de policías comunitarios en la Costa Chica.

Zavala Castro recordó que tuvo la oportunidad de atestiguar el proceso que se vivió en la Costa-Montaña cuando se formó la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, pues estaba a cargo de la diócesis de Tlapa de Comonfort.

Al margen de que la Policía Comunitaria de la CRAC utiliza armas de bajo calibre para imponer su autoridad, la fortaleza bajo la que sustenta sus resultados, de acuerdo al jerarca de la Iglesia católica, es la organización y el trabajo de concientización entre los pobladores, no el uso de la fuerza.

“La verdad es que esta policía comunitaria, desde que surgió, tuvo mucha fuerza, pues casi de inmediato se extendió a cinco o seis municipios; esos lugares en poco tiempo llegaron a ser los más seguros porque no tenían violencia y no había muchos delitos, me di cuenta de que su esencia consistía en la organización de las comunidades, no en el uso de la fuerza o de las armas”.

El obispo recordó que los comunitarios son policías elegidos por sus pueblos, no cobran salario y tienen un tiempo definido de servicio, que puede ir de un mes hasta un año, de tal manera que no se permite la creación de intereses.

“Yo recuerdo que en un tiempo el gobierno estatal quiso darles un sueldo y ellos no lo admitieron, porque dijeron que esa manera se iba a desvirtuar su proyecto”, apuntó.

En consecuencia dijo que está bien que la población se organice para defenderse de la violencia, pero aclaró que el uso de las armas no es el camino adecuado.

“La base es la organización y no la violencia de las armas”, insistió.

A los delincuentes que operan en diferentes puntos de la entidad, les recordó que el camino adecuado para alcanzar un estado mejor de vida es la paz, lo que de manera recurrente se dice en los diferentes servicios religiosos y se señaló que nunca es tarde para regresar a la ruta del bien, menos ahora que los pueblos están llegando a un punto de hartazgo.

ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN