23 de noviembre de 2013 / 06:18 p.m.

Tijuana.- La actividad vitivinícola del Valle de Guadalupe en Ensenada, además de ser una de las más importantes generadoras de empleos, impuestos y recursos, tiene un impacto paralelo al constituirse como un destino turístico.

La naturaleza de la actividad agroindustrial genera una preservación en el paisaje que le da un carácter rural a la zona y un esparcimiento que ha motivado el continuo arribo de visitantes locales, nacionales y extranjeros.

Álvaro Ptacnik, secretario de la asociación civil Provino, una de las principales realizadoras de las fiestas de la vendimia junto con otras casas vinícolas, indicó que esta actividad también involucra al visitante a tener cercano contacto con la naturaleza.

Al referirse a la sustentabilidad de la vitivinicultura en el Valle de Guadalupe, dijo que la búsqueda de proteger la actividad deviene desde hace varios años con el esfuerzo no solo del sector vinícola, sino el ciudadano, académico y turístico gubernamental.

El Valle de Guadalupe, denominado así debido a la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe, establecida por parte de los primeros misioneros franciscanos, se encuentra integrada a la Ruta del Vino en el territorio bajacaliforniano.

La actividad vitivinícola produce unmillón 300mil cajas anuales con cerca de400etiquetas de vinos de importantes casas asentadas en este lugar

Localizado en la zona norte del estado, 25 kilómetros al norte de Ensenada y 84 al sur de Tecate, a comienzos del siglo pasado unas familias rusas provenientes de Estados Unidos se asentaron ahí debido a una concesión hecha por el presidente Porfirio Díaz.

Es en este valle se localiza el único museo del vino que existe en el país y algunas de las casas vitivinícolas de los principales vinos que se venden en territorio nacional y en el extranjero.

En la primera mitad de los 80, en el Valle de Guadalupe llegaron a haber hasta tres compañías vitivinícolas y unos cuantos productores de vino a nivel casero familiar; después inició un crecimiento con la instalación de nuevas empresas, anotó Ptacnik.

Actualmente, aseguró, el crecimiento continúa, sumando alrededor de 60 empresas en el municipio ensenadense y unas 45 en la zona norte; adicionalmente, unos 30 proyectos más a nivel casero familiar o en proceso de instauración.

Refirió que esta oferta de bodegas y productos enológicos ha estimulado otras actividades paralelas en el valle, como pequeños restaurantes, hoteles, centros gastronómicos, servicios accesorios como transporte, publicidad y apoyos.

Esta oferta vitivinícola en la región, aunada a los eventos y actividades que este sector genera como son las fiestas de Las Conchas, el Viñedo en Flor y las propias Fiestas de la Vendimia, tienen un impacto creciente que trasciende las fronteras, anotó.

Pero, aseguró, lo más importante es la propia sustentabilidad del Valle de Guadalupe; la actividad vitivinícola produce un millón 300 mil cajas anuales con cerca de 400 etiquetas de vinos de importantes casas asentadas aquí.

Sin embargo, refirió que para preservar esta región como el importante destino turístico y productivo en que se ha convertido, es necesaria la protección de su vocación agrícola rural que últimamente se ha visto amenazada.

Notimex