16 de febrero de 2013 / 12:52 a.m.

Guerrero • En lo que va del año, el Ejército ha destruido más de un millón 565 mil hectáreas sembradas de amapola y 21 mil 235 de mariguana. La zona que registra mayor incidencia es la sierra de Heliodoro Castillo.

La Secretaría de la Defensa Nacional, a través de las comandancias de las zonas militares 27 y 35, dio a conocer los resultados que a la fecha arroja la operación Guerrero 2013, encaminada a erradicar la existencia de sembradíos de enervantes.

Se indicó que la 27 Zona Militar ha destruido 42 plantíos de mariguana en 14 mil hectáreas de tierra, en tanto que ha detectado 718 de amapola en una extensión de 149 mil hectáreas.

La 35 Zona Militar informó la ubicación de 89 plantíos de mariguana sobre una extensión de siete mil 195 hectáreas, en tanto que de amapola ha ubicado nueve mil 824 plantíos en un millón 415 mil hectáreas de tierra.

En la sumatoria, las dos zonas militares han detectado y destruido 21 mil 235 hectáreas de sembradíos de mariguana y un millón 565 mil 373 de amapola.

El comandante de la 35 Zona Militar, Juan Manuel Rico Gámez, dio a conocer que desde hace nueve días, dos pelotones de soldados trabajan en la erradicación de cultivos ilegales detectados en la sierra de Guerrero, particularmente en la zona rural del municipio de Heliodoro Castillo.

El general de brigada facilitó el traslado de un grupo de reporteros a la comunidad de Ojo de Agua, donde se ubicaron más de 50 sembradíos a una distancia aproximada de 300 metros de la población.

Calculó que la permanencia del personal castrense demorará por lo menos ocho días más, ante la cantidad de plantas consideradas como ilegales encontradas en dicha zona, que se ubica a mil 500 metros de altura sobre el nivel del mar.

En las operaciones realizadas durante la última semana no se registraron detenciones, las personas que cuidaban las plantas se retiraron cuando percibieron la presencia de los soldados y dejaron abandonadas algunas bombas aspersoras, machetes, mangueras para el riego y recipientes con fertilizante.

“No hemos tenido detenidos, porque normalmente la gente se da cuenta de nuestro arribo y se va, nosotros nos limitamos a asegurar la zona, cortar la amapola y mariguana para enseguida quemarlas”, explicó.

Hasta el momento no se ubica ningún laboratorio en la zona, de acuerdo con el general Rico Gámez, quien llega a la deducción de que la droga sale de Guerrero y se procesa en otra parte del país.

Las manchas verdes

Explicó que la mayor parte de los cultivos ilegales en la entidad son de amapola, ya que ésta representa 95 por ciento del total destruido, mientras que la mariguana solo representa cuatro por ciento.

En la temporada de lluvias, la siembra se incrementa notablemente, aunque en lugares como Ojo de Agua, donde se tiene un manantial muy importante, la actividad productiva se mantiene casi todo el año.

En estos momentos la milicia busca las zonas que los productores de enervantes sembraron entre los meses de noviembre y diciembre pasados, ya que ahí la amapola está lista para cortarse y ser procesada.

En el sobrevuelo que se hace por la ruta que va de Chilpancingo hacia Ojo de Agua se advierten numerosas manchas de un verde fresco que prevalecen en áreas de difícil acceso.

El general sostuvo que la mayoría son enervantes y que, en consecuencia, el trabajo de destrucción se tendrá que intensificar.

Se requieren más opciones para los campesinos

El jefe militar fue entrevistado en momentos en que personal a su cargo arremetía con machetes y varas contra miles de flores de amapola.

Reconoció que la siembra de dicha planta existe en casi toda la sierra y que será muy difícil erradicarla plenamente con los métodos actuales.

“Se necesita dar a los campesinos oportunidades diferentes de siembra, con algunos cultivos que les proporcionen sus satisfactores y con ellos dejen los enervantes. Pero Guerrero tiene entre 50 y 60 años con este tipo de cultivos, el camino es generar mejores oportunidades para las comunidades”, apuntó.

Hasta el momento la presencia de los soldados no ha generado roces con los habitantes de Ojo de Agua. El general Rico Gámez señaló que se tuvo el cuidado de instalar un campamento fuera de la población para evitar el contacto y con ello las quejas ante organismos de derechos humanos.

Rogelio Agustín Esteban