23 de julio de 2013 / 12:18 a.m.

Guerrero • Elementos del Ejército Nacional y de la Marina Armada de México detuvieron a tres policías ciudadanos de Olinalá por portación ilegal de arma de fuego, en respuesta la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) retuvo a siete policías preventivos; un director de Seguridad Pública y un agente del Ministerio Público del Fuero Común (MPFC), con la intención de forzar el intercambio de prisioneros.

Nestora Salgado, coordinadora de la CRAC en la cabecera municipal de Olinalá, señaló que la crisis se generó aproximadamente a las 22:00 horas del domingo 21 de julio, cuando ella realizaba un recorrido en el primer cuadro de la ciudad.

Manifestó que un grupo de soldados encabezados por un teniente de apellido Robles les marcó el alto, detectó una pistola 9 milímetros y les señaló que no podían portar ese tipo de calibres.

“Hablamos un buen rato y el oficial nos dijo que nos va a dar chance de que siguiéramos por esa noche, pero que para este lunes ya no la deberíamos traer y que nos limitáramos a las escopetas y rifles pequeños que portamos la mayoría”, explicó.

Confiados en la palabra del militar los policías ciudadanos siguieron su patrullaje y minutos después volvieron a ser detenidos, ahora por un contingente mayor de integrantes de fuerzas castrenses.

“Lo que nos quedó claro es que nos tendieron un cuatro, porque el mismo teniente Robles acompañado de más soldados y marinos se nos pararon enfrente y se fueron directamente sobre mí, me querían subir a la patrulla y tuve que cuestionarles cual era el delito que me imputaban”.

Nestora Salgado manifestó que tras una intensa discusión, los soldados y marinos desarmaron a los policías ciudadanos Martín Acevedo Acevedo, Carlos Sánchez Zepeda y Eulogio López Suárez, a los que tomaron detenidos y trasladaron inmediatamente a Chilpancingo, para turnarlos a la delegación de la Procuraduría General de la República (PGR).

Tras la acción los policías incorporados a la CRAC regresaron hacia su comisaría para analizar lo ocurrido, cuando en el camino se encontraron al director de Seguridad Pública, Lorenzo Medardo Vázquez en estado de ebriedad a bordo de una patrulla de la Policía Preventiva.

“Lo abordamos y le dijimos que no podía circular así, menos a bordo de una patrulla, nos respondió con mucha prepotencia y decidimos detenerlo junto con los siete elementos que le acompañaban”, explicó.

Posteriormente pasaron a la agencia del MP de Olinalá y también se llevaron al titular, a este sí con la intención de utilizarlo como elemento para negociar la liberación de sus compañeros.

Sostuvo que la propuesta era clara, la PGR debería entregar a sus tres policías ciudadanos con sus respectivas armas, de lo contrario la PC incorporada a la CRAC mantendría en su poder a los funcionarios, los siete preventivos y sus armas.

Entrada la tarde del lunes 22 de julio la PC pretendía cerrar la carretera federal Tlapa-Olinalá, pero marinos y militares se apostaron en el punto conocido como Tres Caminos y la salida hacia Huamuxtitlán, con la determinación de evitar que cumplieran su cometido de ir a la vialidad federal.

En Chilpancingo, Eliseo Villar Castillo, coordinador de la CRAC en San Luis Acatlán dio su respaldo al grupo de la PC radicado en Olinalá y se apersonó en la delegación de la PGR para conocer la situación legal de los tres comunitarios detenidos.

Justificó la portación de armas de alto poder en manos de sus compañeros, bajo el argumento de que en Olinalá se mantiene una alerta permanente contra la delincuencia organizada, a la que no se le puede combatir solo con las pistolas, rifles y escopeta de bajo calibre.

Admitió que algunos elementos de la CRAC ya tienen pistolas 9 milímetros, rifles R-15 y M-1, pero de ninguna manera AK-47, como ocurre en el caso de los integrantes de la delincuencia organizada.

 — ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN