4 de junio de 2013 / 01:13 p.m.

Hermosillo Centro • El director de la Policía Municipal de Nacozari de García y un agente de la corporación fueron detenidos por el presunto homicidio de un ciudadano que huía luego de participar en un accidente de tránsito.

El titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), Carlos Navarro Sugich, expuso que el titular de la corporación, Cornelio Miranda Nava, y el agente José Ramón López Domínguez fueron puestos a disposición de un juez penal.

Explicó en conferencia de prensa que fueron consignados por los delitos de homicidio calificado, contra procuración y administración de justicia, así como por falsedad de declaración judicial, encubrimiento e incumplimiento de un deber legal.

Mencionó que Armando Olegario Villareal González, de 32 años de edad, perdió la vida al recibir disparos de arma de fuego de agentes de la policía municipal de Nacozari de García, durante una persecución para detenerlo.

La investigación inició el pasado 30 de mayo, luego de que se reportó la muerte se Villareal González a consecuencia de las lesiones que sufrió por una volcadura, pero en la autopsia se detectó un impacto de arma de fuego.

La Policía Estatal Investigadora estableció que la Policía Municipal de Fronteras solicitó apoyo para interceptar a un conductor que huía a bordo de un pick-up Dodge Ram blanco de modelo atrasado, luego de participar en un accidente de tránsito.

Miranda Nava ordenó colocar un filtro de seguridad a la entrada de Nacozari, pero Villareal González lo evadió y se inició una persecución entre el ciudadano y los agentes municipales a bordo de un vehículo particular Chevrolet Malibu 2005.

Durante la persecución, el director de la corporación ordenó a su elemento que disparara contra el pick up y éste lo hizo en cuatro ocasiones, lo que ocasionó la volcadura del mismo y Miranda Nava redactó el parte informativo y obligó a los elementos a que lo firmaran.

Asimismo, el directivo policial giró instrucciones para que removieran la defensa trasera del pick-up para ocultar los impactos calibre nueve milímetros del arma del agente López Domínguez.

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