4 de mayo de 2013 / 12:19 a.m.

Ciudad de México  • Al igual que su padre y sus siete hermanos, David Hernández Ramírez se dedica a la albañilería desde que tenía 15 años. Recién terminó la secundaria en su natal Puebla, llegó al Distrito Federal en busca de un mejor salario como ayudante de construcción.

Este 3 de mayo, David celebró por séptima ocasión el Día de la Santa Cruz, una tradición dedicada a los trabajadores de la construcción desde la época colonial en México, en la cual se suspenden actividades para augurar un gran año, libre de accidentes para los arquitectos, ingenierosy albañiles encargados de la obra.

Desde la noche del jueves, él junto a sus compañeros se organizaron para preparar una cruz de madera que adornaron con flores naturales y montaron en una construcción en San Miguel Chapultepec, para que al día siguiente todos estuvieran presentes en su bendición, porque “dicen que cruz no bendecida, obra no terminada”, afirma David.

Posteriormente, acudieron al convivio que ofreció el jefe delegacional de la Miguel Hidalgo, Víctor Hugo Romo, en el que hubo birria, tacos placeros, refrescos y la amenización musical de Yamileth, ex integrante del “reality show” La Academia.

Para David esta festividad es especial, porque “normalmente me toca trabajar seis días a la semana de 8 de la mañana a 6 de la tarde, y este es el único día que nos dan de descanso”.

Con 22 años de edad, su experiencia en la obra lo ha llevado a pasar de ser un ayudante de construcción a un oficial de albañilería, acreedor a un sueldo diario de 200 pesos, que en un mes se convierte en 4 mil 800 pesos, y que debe hacer rendir para sostener a sus tres hijos y esposa.

“En este negocio hay rangos que se convierten en obligaciones; mientras un ayudante se pone a cargar sacos o hacer mezcla, un oficial se pone a construir. Después de siete años soy encargado de los aplanadores”, afirma con entusiasmo.

Sin embargo, David al igual que el resto de sus compañeros, trabajan por “outsourcing” o contratación de una empresa externa. Esto les genera incertidumbre, porque “como bien me contratan en una obra por ocho días, también me pueden correr a los ocho días, así que nada es seguro aquí".

Por eso pide que se le mejore el sueldo, porque aunque “apenas le alcanza”, debe organizar cada 15 días su economía para poder ir a Puebla con sus hijas.

Aun así, afirma que en el DF “hay mayor oportunidad para seguir trabajando y poder ahorrar algo. El único tip es andar con cuidado, pisar con cuidado, para que no te vayas a clavar o desplomar en las escaleras; tárdate más, pero hazlo con cuidado”.

 — NORMA PONCE