4 de junio de 2013 / 01:42 p.m.

Hace 10 años, los Rayados derrotaron 4-1 a los Tigres en el Estadio Universitario, en uno de los clásicos más recordados por la afición del Monterrey.

La noche del miércoles 4 de junio del 2003, el equipo dirigido por el técnico Daniel Pasarella ofreció un segundo tiempo contundente en el juego de ida de la ronda semifinal, que resultó decisivo para avanzar a la gran final y más adelante levantar el trofeo de campeón.

De la mano de Jesús Arellano y Guillermo Franco, Rayados aprovechó los balones parados, los espacios largos, algunos errores del rival y a base de veloces desdobles sentenció a favor lo que fue el clásico 71 de la historia.

Héctor Becerra, auxiliar técnico del Monterrey aquella temporada, señala que la experiencia de Pasarella ayudó al equipo a aprovechar las situaciones que se presentaron en el juego.

“Te toca enfrentar a Tigres en esa semifinal, con la ventaja pareciera que vas a cerrar de local pero siempre los clásicos no está nada escrito, son juegos de mucha garra y de orgullo”, recuerda Tito Becerra.

“Y Monterrey pienso que hace un partido adecuado, adecuando en el sentido que Tigres es un equipo muy maduro en ese entonces, con muy buenos jugadores pero al estilo de Daniel que implementó se le presentaron bien las cosas, muchas jugadas de contra, aprovechando las pelotas paradas, pienso que fue las situaciones que marcaron la victoria para el equipo”.

Rayados había calificado como tercero de la tabla en un calendario de 19 jornadas. En cuartos de final batalló para eliminar 4-3 en el marcador global al Atlas, gracias a un gol de Elliot Huitrón en el Tec.

Tigres había avanzado a la liguilla como cuarto general, y en la primera ronda había dejado fuera al entonces campeón, Toluca.

Kleber Boas puso adelante a los Tigres en el minuto 29, al conectar de zurda el balón tras un pase de Alex Mineiro.

Antes de terminar el primer tiempo, El Guille Franco se anticipó a la marca para rematar de cabeza un tiro de esquina cobrado por Chuy Arellano para dejar el 1-1 luego de los 45 minutos iniciales.

En el minuto 5 del segundo tiempo, Franco realizó un lejano remate de cabeza en otro corner ejecutado por Arellano; Alex falló en el intento de empujarla y Toño Sancho tampoco puede despejar para el balón fuera a las redes con el 2-1.

El 3-1 cayó en el 76” luego de un tiro de esquina de Tigres gracias a un desdoble y a la velocidad de los delanteros Rayados; Franco condujo el balón y cedió a la derecha para Arellano quien sacó un tiro cruzado que batió por abajo a Oscar Dautt.

A tres minutos del final, Omar Avilán aprovechó una desatención de Dautt para clavar el 4-1, lapidario para el equipo de la UANL.

Cuando el partido expiraba, Kleber desaprovechó un tiro penal al cobrar y mandar el balón por encima, en la jugada que los aficionados Rayados recordaron por mucho tiempo al atacante brasileño.

En opinión de Héctor Becerra, el triunfo en el clásico significó otro impulso en el cierre de temporada que tuvo el Monterrey en ese 2003, que culminó con la conquista de lo que fue el segundo campeonato en la historia del club.

Tomás Víctor López