9 de diciembre de 2013 / 02:40 a.m.

Monterrey.- La sequía, el cambio climático y la inaccesibilidad de las montañas se han aliado para dificultar la lucha contra el gusano descortezador del pino, un enemigo capaz de destruir bosques enteros.

Su agresividad es de tal magnitud que justifica su nombre científico, dendrooctonus mexicanus, que significa el asesino de árboles mexicanos.

Juan Rene Hernández Sáenz, gerente estatal se la Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales, reconoció la magnitud del problema.

Y el gerente nacional de saneamiento forestal a nivel federal, doctor Juan Villa Castillo explicó de los recursos destinados para atacar la plaga.

A través de vuelos en las zonas boscosas y con información satelital son rastreados los sitios plagados. Muchos de ellos están en zonas inaccesibles y la falta de caminos obedece al poco de interés de los propietarios porque las variedades de pinos de la región no representan un atractivo comercial.

El ataque de la larva a los bosques no es representativo de México. Hay países de primer mundo que han sido devastados por la plaga.

Factores naturales como la lluvia o los fríos intensos pueden mantener a raya su aparición. Mientras tanto, las autoridades federales invitaron a denunciar la aparicion del descortezador, los manchones rojizos en los bosques son el indicador inequivoco de la amenaza de este depredador, el asesino de árboles.

Joel Sampayo Climaco