22 de agosto de 2013 / 11:48 a.m.

Monterrey • La Cruzada contra el Hambre inició en Monterrey a ritmo del danzón. El oso polar y De Ramones a Terán en el sector de La Alianza, pero una declaración se llevó al baile todo el evento.

Minutos antes de que el gobernador Rodrigo Medina arribara al lugar, el delegado de Sedesol, Pablo Elizondo y el diputado local del PRI, Gustavo Caballero, se dieron gusto mostrando sus mejores pasos en el templete con las vecinas.

Animados por un funcionario de la Sedesol estatal que hace las veces de maestro de ceremonias, ambos políticos levantaron aplausos y risas.

El jolgorio no era para menos: La Alianza se encuentra en el distrito 1, que por primera vez en la historia de Nuevo León fue ganado por el PAN en las elecciones del 2012, hasta antes de esa elección era prácticamente impensable que un candidato a diputado local que no fuera emanado del PRI resultara ganador en unos comicios.

De ahí que el arranque del programa federal tuviera un fuerte olor a evento de campaña.

Y Elizondo no tuvo empacho en avivarlo: en el colofón de su discurso pidió a los presentes no olvidar que los 8 mil 500 pesos que recibirá cada uno de los 600 beneficiaros del plan de empleo temporal provenían de Enrique Peña Nieto y Rodrigo Medina de la Cruz.

“Les comento y les reafirmo, estos programas, más la rehabilitación de espacios públicos y muchos programas que están llegando a este municipio y a estas colonias, es dinero del presidente de la República y es dinero del señor gobernador, son recursos federales y son recursos estatales.

"Lo vamos a llevar muy presente en la mente: el único recurso que está llegando a este sector es el federal y es el estatal. Que Dios les bendiga a todos", dijo el delegado federal para despedirse entre aplausos.

Este fue solo el final de un discurso plagado de adjetivos y flores al mandatario estatal, de quien dijo que “puso su corazón y su dedo” para acudir a San Bernabé y La Alianza a poner en marcha la Cruzada contra el Hambre.

"El gobernador, en una orden expresa es: ‘te vas a México y te traes empleo temporal, no sé cómo le vayas a hacer, y si no, te vas", declaración que Medina correspondió con una sonrisa nerviosa.

Las porras y gritos que arengaban a los funcionarios no cesaron en ningún momento, tanto que el delegado de Sedesol se dio el lujo de pedir un aplauso para el gobernador por su apoyo y, como no le gustó la intensidad, pidió al público, en su mayoría mujeres, repetirlo.

"Vamos a pintar más de 16 mil viviendas en el municipio de Monterrey, se dice fácil, pero para esto estamos lanzando todo un ejército de mujeres y hombres que van a hacer que además las personas estemos mejor", señaló Medina.

A su salida, el mandatario recibió empujones y jaloneos, pero de mujeres que buscaban con desesperación una foto o saludarlo de beso.

El evento fue exclusivo para servidores públicos con militancia priista, pues la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes Cervantes, fue ignorada al igual que en eventos anteriores, y no figuró en el inicio de la Cruzada, pese a que toda la inversión será para habitantes de su municipio.

La guerra por el distrito 1, ese que históricamente dominó el PRI, parece haber iniciado a dos años de distancia de los comicios que renovaran la gubernatura de Nuevo León, el Congreso del Estado y los Ayuntamientos.

LUIS GARCÍA