20 de abril de 2013 / 09:46 p.m.

Alquiler de apartamentos de lujo, una camioneta Hummer y pagos de seguro de automóvil hasta para su novia. Este es parte del estilo de vida que se pagaba el ex secretario general de la CONCACAF Chuck Blazer con dineros del organismo rector del fútbol en Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, según un extenso informe de responsabilidad ética que dejó aturdido a los dirigentes de la región.

Blazer también violó las leyes fiscales de Estados Unidos al no presentar declaraciones de impuestos en nombre de la CONCACAF entre 2006-10, señala el informe, que acusa al ex directivo estadounidense y al ex presidente de la CONCACAF, Jack Warner, de incurrir en prácticas fraudulentas y de malversación administrativa en detrimento de la confederación.

La CONCACAF, con el nuevo liderazgo de Jeffrey Webb y que busca dejar atrás esas prácticas financieras escandalosas, ahora se enfrenta al interrogante sobre qué paso tomar para reparar el daño ocasionado por dos de sus otroras emblemáticos dirigentes, y calmar la desazón de sus miembros tras difundirse el informe preparado por un comité de integridad ética.

El informe de más de 100 páginas y que incluye entrevistas a 38 personas de la CONCACAF y ligadas al fútbol se presentó el viernes en la asamblea ordinaria de la confederación y ante la presencia del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien escuchó atentamente la exposición por más de una hora de un capítulo considerado bochornoso.

El ex magistrado de Barbados David Simmons, uno de los miembros del comité, estimó que por los menos 47 millones de dólares fueron a las arcas personales de Warner y Blazer a través de sus prácticas fraudulentas. Señaló que muy bien ambos podrían enfrentar investigaciones y procesos en varios países, porque "no hay limitaciones para (investigar y castigar) el fraude".

Pero eso se lo dejó a decisión de la CONCACAF y la FIFA, que tendrán que decidir las medidas tras la difusión del informe.

Blazer renunció en diciembre a su cargo como secretario general de la CONCACAF y también dejó vacío su puesto como uno de los tres miembros de la CONCACAF en el comité ejecutivo de la FIFA.

El estadounidense con mayor jerarquía en el fútbol mundial hasta entonces se marchó un año y medio después que lo hizo Warner, a quien involucró en supuestos sobornos a dirigentes caribeños para respaldar la candidatura presidencial del entonces líder de la federación asiática, Mohamed bin Hammam.

Si bien el año pasado en un congreso de la FIFA en Budapest, la CONCACAF presentó una lista de presuntos malos manejos por parte de Blazer y Warner tras la elección de Webb, en su asamblea general en Panamá lanzó un informe amplio y detallado sobre el asunto.

Simmons aseguró que había evidencias de que los dos hombres se enriquecieron a costa de la CONCACAF y llevaban un estilo de vida de gran pompa.

El informe no lo establece, pero Simmons estimó tras una pregunta de un delegado en el congreso que en el caso de Blazer, se lucró al menos 21 millones de dólares con sus prácticas fraudulentas, incluyendo una suma jugosa de compensaciones que él mismo se aprobaba y sin el consentimiento de la CONCACAF.

Pero lo de Blazer va mucho más allá, según el informe. El barbudo dirigente norteamericano se pagaba sus lujos con activos de la organización, agrega.

"Blazer también se apropió indebidamente de activos de CONCACAF para financiar su estilo de vida personal", indica el informe. "Durante los años que Blazer se desempeñó como secretario general, se las arregló para... comprar apartamentos para su uso personal en un hotel de lujo en Miami... se comprometió a comprar apartamentos en el complejo Atlantis en las Bahamas y proporcionar un pago inicial en esos apartamentos" con fondos del organismo.

Además, adquirió un vehículo Hummer para su uso personal e hizo pagos de seguro de automóvil para él y su novia. Varios delegados murmuraron al escuchar ese dato brindado por Simmons, quien antes de la exposición había pedido al auditorio que respirara profundo y se relajara.

Lo de Blazer no termina en sus lujos pagados con dineros de la CONCACAF, sino que también mezcló sus cuentas personales con la de la confederación y llegó a violar las leyes fiscales de los Estados Unidos al no presentar las declaraciones de impuestos a nombre de la CONCACAF entre 2006 y 2010, según el informe. "Las pruebas revisadas por el comité de integridad muestra que Chuck Blazer violó las leyes fiscales federales de Estados Unidos, y puede haber cometido delitos penales por deliberadamente no presentar declaraciones de impuestos federales".

"Aunque el comité limitará su examen a las leyes fiscales federales de Estados Unidos, no se vio ninguna evidencia de que las declaraciones de impuestos fueron presentadas en ninguna otra jurisdicción en que las obligaciones hayan aplicado", agrega.

El nombre de Blazer resonó en el congreso, pero el dirigente norteamericano brilló por su ausencia y el ex juez de Barbados aseguró que de parte de él y de Warner, quien es actualmente ministro de Seguridad en Trinidad y Tobago, hubo poco o nada colaboración en el trabajo del comité.

La oposición de Trinidad y Tobago pidió la renuncia de Warner a su cargo en el gabinete a raíz de las acusaciones del informe de la CONCACAF.

En el caso de Warner, el comité dijo que reunió evidencias de que el ex presidente por casi tres décadas de la CONCACAF cometió fraude y se enriqueció a través del establecimiento de un centro de excelencia en Trinidad y Tobago, que se lo concibió como una institución para el mejoramiento y el desarrollo del fútbol y de los jugadores en la zona.

Los terrenos donde se instaló el centro eran propiedad de compañías ligadas a Warner y su familia, lo cual no informó a la CONCACAF, según el informe.

Pese a que no tuvieron acceso a los libros financieros del centro, Simmons estimó que unos 26 millones de dólares fueron a las arcas del ex dirigente trinitario y que tienen relación con el funcionamiento de esa institución, bautizado con el nombre del brasileño y ex presidente de la FIFA Joao Havelange.

"La evidencia sugiere que Warner podría haber utilizado el centro de excelencia de la CONCACAF y más tarde rebautizado como centro de excelencia doctor Joao Havelange para establecer las cuentas bancarias bajo su control que se utiliza para recibir los fondos relacionados con el desarrollo del centro", señala el informe.

Simmons dijo que Warner, a través de sus abogados, prometió información sobre el asunto, pero que hasta la confección y divulgación del informe no habían recibido nada aún.

"Es pasado no se puede cambiar", afirmó Simmons. "Pero esto ayudará en el futuro actuar de la CONCACAF". Los expertos financieros de la CONCACAF aseguraron que las finanzas actuales de la organización son sólidas y hasta anunciaron que para el presupuesto del 2013 han incluido un aumento sustancial de los premios para la Copa de Oro de este año.

Ap