14 de junio de 2013 / 01:50 p.m.

Igual que los jugadores de experiencia, los jóvenes de la cantera Rayada disfrutaron al máximo el campeonato del 2003, señaló Juan de Dios Ibarra.

El portero sinaloense señala que hubo jugadores clave en la conquista del título como Arellano, Rotchen, El Guille Franco y Alex pero también hubo aportación de chavos que ese torneo recibieron el apoyo de Daniel Pasarella para entrar de lleno al mundo de la Primera División.

Ibarra es el único sobreviviente activo en el Monterrey campeón de hace una década, donde tuvieron participación elementos de básicas como Elliot Huitrón, Tomás Banda, César Adame, Daniel Román y Hashim Suárez.

"A mí me dio la confianza de iniciar el torneo de titular, jugué los primeros 11 partidos, la verdad que Daniel fue el primero que me dio la confianza de empezar un torneo y tener regularidad en el primer equipo, no lo terminé pero bueno, siempre tuve esa confianza", expuso 'El Chiquilín'.

"Además a gente como 'El Guara' (Huitrón), Adame, como Tomás (Banda),  Hashim Suárez, Daniel Román, creo que hubo muchos jóvenes que Daniel apostó por ellos, apostó por nosotros y tratamos de responderle y bueno varios de mis compañeros siguieron en el máximo circuito, y bueno, yo sigo".

Señaló que fue fundamental el liderazgo en la cancha de futbolistas con trayectoria en los momentos decisivos, encabezados por Chuy Arellano.

"Fue muy importante para mi vida, iba empezando mi carrera, tenía escasos dos o tres años de haber debutado, aparte fue mi primer título... fue muy especial porque lo obtuve con el equipo que nací, con el equipo que añoraba verlo campeón, nunca lo había visto campeón", expuso Ibarra.

"Pero sin duda la clave fue que Pasarella sacó el máximo provecho a todos… los jugadores de experiencia te ponen el ejemplo, te ayudan, te orientan, te apoyan dentro del campo y al mismo tiempo te exigen, creo que esa fue la clave".

Juan de Dios destaca que a raíz de la llegada de Femsa a la administración del club, la mentalidad del equipo comenzó a transformarse, los jugadores supieron que se había cambiado el “chip” y ahora eran parte de una institución que es contendiente al título de manera permanente.

"Yo llegué en el 93 a la ciudad y me acuerdo que en los 90 que el Monterrey calificara ya era una fiesta, ya era algo importante...ahora calificar es una obligación para la institución, para el equipo, para la gente”, señala el guardameta.

"Considero que poco a poco la idea cambió, lo importante es que el Monterrey y sus aficionados ya no se conforman solamente con calificar, sino con estar entre los primeros lugares y pelear campeonatos, ganar títulos…y  siempre vamos por ese camino".

Tomás Víctor López