Sandra González
15 de agosto de 2013 / 01:13 a.m.

 

Monterrey • Ni la artritis, el cansancio o la falta de agudeza visual impidieron que 60 mujeres de la tercera edad se divirtieran, bailaran y compitieran entre ellas por ganar un pase para competir por la corona de Reina de las personas Adultas Mayores en su edición 2013.

Este certamen estaba plagado de belleza real, tanto espiritual como física, nada plástico en las participantes, salvo alguna peluca y de postizos, únicamente la dentadura de una que otra aspirante.

Mientras los familiares estaban al borde de su asiento en el Teatro de la Ciudad, preocupados por que las abuelas no se fueran a caer con el vestido largo o se les atorara el tacón, ellas encima del escenario ignoraron los gritos y se dedicaron a bailar con la banda sonora al ritmo de “Guantanamera” y otras piezas musicales, conforme se los permitiera su desgastado cuerpo; hubo quien solo sacudía las manos pero con tal ritmo que contagiaba al público.

Después del disfrute musical y tras cuatro horas de concurso, el momento de dar a conocer los nombres de las 18 finalistas llegó.

En las participantes no se percibían nervios, solo un poco de cansancio y efusividad al escuchar sus nombres coreados por las porras.

“Arriba ‘güelita’ Lupita’”, “Eres la más chula abue”, entre otras frases que llenaban el corazón de las mujeres mayores se escucharon durante todo el concurso.

La que llevó más porra

El maestro de ceremonias decía “Juárez” y la batucada, los gritos y matracas hacían un ruido ensordecedor, era la porra de María del Socorro de León Garza, de 67 años de edad.

“Todo mundo me ama porque yo amo mucho”, dijo en respuesta a la multitud que la apoyaba.

Doña Socorro, quien camina erguida y sonriente, aprovechó sus dos minutos frente al micrófono para buscar novio, porque dice ser una persona con mucho amor para dar.

“Nosotros tenemos que buscar alternativas para poder ser felices en la vida, a mí me encanta amar, me gusta ayudar a la gente que necesita un consejo, que necesita una palabra de aliento y doy todo, no agarro nada personal porque no es bueno pero doy todo mi amor”, dijo.

Trabajaba como paqueterita pero dejó ese trabajo porque los domingos prefería ir a misa y participar en las actividades de la iglesia, su mejor pasatiempo siempre ha sido orar por los demás.

“Yo soy feliz porque a mí me gusta orar por los policías, por los soldados, por los tránsitos, por los indigentes a veces hasta me paro a hablar con ellos para ver que se les ofrece, yo con los drogadictos igual también, los amo porque ellos necesitan mucho amor, no están ahí porque ellos quieran, ellos andan buscando en la calle lo que en su casa no encuentran y mi amor es muy grande que en lo que pueda yo los ayudo”, relató.

La más coqueta

La competencia se vislumbra complicada pues cada participante tiene cualidades que resaltar, como María Elena Rodríguez Verástegui, de 81 años de edad, con ojos claros típicos de Allende,Nuevo León.

Vive en Monterrey y trabaja en una empresa vendiendo productos a las industrias, pese a su edad siempre usa zapatos altos y luce maquillada.

“Me gusta siempre estar arreglada, nunca fodonga, ¡eso no!”, expresó.

A ella la inscribieron en el certamen sus compañeros del Club Románticos 2000, bohemios y bailadores donde ella es el alma de la fiesta.

“Me preparé de manera positiva, dichosa, alegre y yo voy a ir a concursar, el año pasado no quedé pero este año vamos por la grande”, dijo.