3 de julio de 2013 / 09:09 p.m.

Con un toque de drama, ayer por la mañana en espacio de tres horas, concluyó la venta libre de los 700 abonos que los Rayados pusieron a disposición de su afición. 

Pero durante la jornada, una joven de nombre Dalia Pintor de la Residencial de Santa Catarina y quien pasó la noche del martes haciendo fila, vivió un mal rato cuando al llegar hacia su destino le fue negado el brazalete que la llevaría a una última fila para comprar su abono.

El jefe de seguridad que vestía de negro y cuyo nombre fue omitido, le negó el acceso atendiendo que la chica ya había pasado a adquirir su pase anual.

"Estaba haciendo fila, yo venía para comparar abono de Preferente, pero se acabaron y conseguí más dinero para comprar el de Especial y estaba aquí en la Puerta (16) y cuando me estaban poniendo el brazalete, llegó el jefe de todos, uno que iba de negro, flaquito y les dijo: 'ella no, ella ya compró'. Y le dije 'no, yo no he comprado nada' y me contestó:'sí, tú salte, no vas a pasar'. 

La confusión consistió en que Dalia cargaba un brazalete que mandaron a hacer durante la noche previa todos los aficionados que pasaron la noche con intención de mantener un orden.

"Ayer los que estábamos en la fila decidimos hacer unos brazaletes porque un señor había querido meterse a la fila, entonces nosotros hicimos esto para mantener el orden. 

"Cuando me vieron con el brazalete, me dijeron 'mira ya traes brazalete', y le digo 'ni si quiera es el sello que ustedes le ponen además ya entraron otros con estos brazaletes que nosotros hicimos y no les dijeron nada", detalló la hincha.

"De hecho, a un chavo de seguridad le dije: ‘tú me viste que nunca entré’ y él me respondió: 'pues sí, pero aunque yo diga que tú estabas aquí, él es el jefe, y si él dice que no puedes entrar, no puedes entrar".

 Al tiempo en que Dalia esperaba la llegada de su padre para exigir su derecho, la gente de seguridad reportaba al resto de seguidores que aún se encontraban en la fila, que ya se habían agotado los abonos de Preferente y Especial Norte y Sur.

"Numerado y Superlaco nada más", avisó uno de los elementos de seguridad. Ni una hora transcurrió y el contador Rubén Pintor hizo su aparición para defender a su hija.

"Ella está desde las 9:30 de ayer, hubo testigos y ni así la dejaron a entrar, ¿pero por qué?, ¿por qué no la dejan comprar su abono? Solo dame una razón”, le exigió el padre de Dalia a uno de los elementos de seguridad.

Acto seguido, tres elementos de seguridad se reunieron con personal del club, le expusieron la situación y finalmente a Dalia y su padre los dejaron ingresar para adquirir un pase anual.