21 de abril de 2013 / 02:47 a.m.

Luego de pedir perdón por todo lo ocurrido en el pasado en Chihuahua, en un hecho sin precedentes, el gobernador César Duarte Jáquez, se consagró al Corazón de Jesús y a la Virgen María en una multitudinaria ceremonia celebrada por el Arzobispo, Constancio Miranda Weckmann.

“Yo, César Duarte Jáquez, por este medio me consagro a mí mismo, a mi familia, a mi servicio pública a la sociedad: pido al Sagrado Corazón de Jesús que escuche y acepte mi consagración, que me ayude y por intercesión del inmaculado Corazón de María, le entrego a Dios y a su divina voluntad, todo lo que somos, todo lo que tenemos en el estado de Chihuahua”, expresó.

Duarte Jáquez, acompañado de su esposa, Bertha Gómez Fong, y los representantes de los poderes Judicial y Legislativo, Javier Ramírez Benítez y Alejandro Domínguez Domínguez, respectivamente, pidió perdón por lo ocurrido en la entidad.

“Le pido perdón a Dios por todo lo que ha sucedido en el pasado, le pido que nos ayude a cambiar todo lo que no sea de él. Yo César Duarte declaro mi voluntad delante de Dios, delante de los señores obispos y de mi pueblo, amen”, dijo ante más de 14 mil personas congregadas en el Gimnasio Manuel Bernardo Aguirre.

En este sentido hizo un llamado al pueblo chihuahuense para asumir una actitud positiva, de reflexión, de redención, para con ello, “dejar atrás los tiempos que nos han lastimado, que nos han dolido, este es el nuevo tiempo de Chihuahua”, afirmó.

“Es de gran relevancia la fuerza de la unidad de la sociedad chihuahuense en los valores, los que desgraciadamente perdimos y que estamos recuperando”, expresó en la ceremonia celebrada por el Arzobispo, Constancio Miranda Weckmann, 6 obispos y más de 150 sacerdotes de la entidad.

Por su parte, Emmanuel y su hijo, Alexander Acha, tras exhortar a la concurrencia a orar y a reconciliarse con el creador, cantaron “La Guadalupana”. Enseguida, el primogénito interpretó “María”, cuyo tema compuso para la virgen del Tepeyac.

A este evento asistieron también, Manuel Capetillo y Patricio Slim, quienes dieron su testimonio sobre las bendiciones recibidas al abrir su corazón a Jesús. Tras lo anterior, concluyó la histórica ceremonia eucarística.

Juan José García