12 de marzo de 2013 / 01:58 p.m.

Monterrey • Tras el polémico operativo contra el bar El Catrín, registrado durante el fin de semana anterior, los propietarios del negocio presentaron ayer una denuncia penal contra el personal del municipio que llevó a cabo la clausura.

Abel Ocañas, encargado del establecimiento ubicado en la colonia Tecnológico, acudió al Palacio de Justicia con pruebas en video de supuestos abusos de autoridad cometidos por el coordinador de Alcoholes, a quien acusó de dirigirse en forma prepotente a los clientes y dañar mobiliario del negocio.

Los videos fueron tomados por los propios clientes, detalló Ocañas, que se sintieron agredidos por el proceder de los funcionarios.

“"En estos discos (CD´s) traemos evidencia total donde el coordinador del departamento de Alcoholes (sic), el señor Joel Alfredo Cotelo, creo que se llama (…) se muestra claramente en uno de ellos, donde el señor, riéndose de una forma prepotente, va caminando y ve a una muchacha con la cámara, le saca la lengua y le dice: dame un beso mi amor, y se le acerca para querer darle un beso.

“"Se oye la voz de la muchacha donde lo insulta y lo avienta, le dice: ni se te ocurra pen... Está grabado"”, narró.

De acuerdo al denunciante, la misma persona desconectó los aparatos del lugar y descompuso varios de ellos, aunque no precisó un monto del daño supuestamente generado por las autoridades durante la incursión del pasado fin de semana.

Adicionalmente, la querella señala el hecho de que dos empleados del negocio quedaron atrapados durante varias horas tras la imposición de sellos de clausura al local de la calle Filósofos.

“"Presentamos a las personas que quedaron secuestradas mientras cerraron el lugar, pensamos que no fue en tiempos adecuados ó en el horario adecuado, y vamos nosotros a presentar esto, no nos gustaría hacer algo muy grande, pero lo que queremos es ver si ya podemos ponernos a trabajar, que es a lo que nosotros nos dedicamos"”, sostuvo.

No obstante, Ocañas reconoció que él también se equivocó en su actuar durante el operativo, al ordenar a empleados de El Catrín que retiraran la puerta del establecimiento para evitar así la imposición de los sellos de clausura, lo que fue calificado como aberrante por la alcaldesa Margarita Arellanes Cervantes.

“"Fue un error el haber quitado la puerta, yo no soy abogado, mis respetos para la alcaldesa, no me gustaría ni quiero enfrascarme en un pleito (con ella), ¿cuándo le gano a la autoridad?

“"Pero nosotros también, si logramos sacar un amparo, que respeten también el amparo, que nos respeten, el juez es el árbitro, es el que decide si se cierra o no se cierra, si se hace o no"”, consideró.

Ocañas sostuvo que con la acción de la autoridad municipal, se afectó el ingreso de 80 familias.

LUIS GARCÍA