21 de julio de 2013 / 02:57 a.m.

Monterrey.- • La demolición de ocho de las 19 estaciones de la Ecovía es una muestra de la falta de planeación con que trabaja el Gobierno del Estado y tanto derroche de un dinero que no se tiene francamente "raya en la sinvergüenzada", aseguró el líder estatal del PAN, José Alfredo Pérez Bernal.

Incluso, señaló que es tiempo de buscar un juicio político que permita castigar a los responsables, porque hay una serie de acciones equivocadas del Gobierno que causan pérdidas al erario y quedan impunes.

El dirigente albiazul criticó el manejo que se ha dado en la construcción de la Ecovía, como en muchas otras obras, que al final se convierten en objetos inservibles, pero muy caros.

Citó el caso de la Torre Administrativa, que tiene cuatro años y sigue sin albergar las oficinas de las dependencias estatales, como se había planeado.

"Esta es una constante, está la crisis financiera en que estamos, que no es gratis, es provocada por los malos manejos financieros de esta administración y la anterior", dijo el dirigente panista.

Pérez Bernal criticó el manejo que el Gobierno del Estado ha hecho de la construcción de la Ecovía y lamentó que igual que en otros casos, el culpable no será castigado.

"Por supuesto que no debería haber impunidad; desde el Congreso vamos a dar la batalla para que no se quede en borrón y cuenta nueva y darle la vuelta a la hoja, ahí está: es un despilfarro, es un delito lo que están haciendo y nunca encuentran culpables".

El PAN trabajará para que se castigue a los responsables: pedirán a la Auditoría Superior del Estado que intervenga y, apoyados por los diputados panistas, exhortarán al Congreso local para que analice la administración de los recursos utilizados.

"Es un síntoma de esa falta de planeación, de esa mala ejecución de las obras de un Gobierno desorganizado, de un Gobierno que no sabe hacer las obras; no lo digo yo, ahí están las obras, se tuvieron que demoler las estaciones de nueva cuenta y tienen fechas que nunca cumplen".

FRANCISCO ZÚÑIGA ESQUIVEL