22 de mayo de 2013 / 02:04 p.m.

Michoacán • El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, informó que el gobierno federal y las fuerzas del orden permanecerán en Michoacán hasta que haya paz, es decir, que se retirarán en el momento en que la administración estatal tenga “"la fuerza"” para garantizar la seguridad.

Luego de una reunión de más de tres horas, que inició a las once de la mañana, en la que participó el gobernador Jesús Reyna y el gabinete de seguridad, el titular de Gobernación reiteró que el objetivo de la estrategia en ese estado es que los ciudadanos recuperen la paz y su territorio, y rechazó que el gobierno federal vaya a pactar o haya pactado con el crimen organizado o que dé o vaya a darle tregua.

Además de Osorio Chong, estuvieron presentes el secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos; de Marina, Vidal Francisco Soberón; el comisionado de la Policía Federal, Manuel Mondragón; el titular de la Procuraduría General de la República, Jesús Murillo Karam, y el director del Cisen, Eugenio Imaz Gispert.

El operativo en Michoacán contará con un mando único encabezado por la Secretaría de la Defensa Nacional.

El general Cienfuegos indicó en conferencia de prensa posterior a la reunión de trabajo del gabinete de Seguridad que los llamados grupos de autodefensa ya no portarán armas y que, si intentan hacerlo, no se les permitirá.

Hizo un llamado a que canjeen fusiles y pistolas con miembros del Ejército: “"Nosotros estamos abiertos a tratar con todas las personas del área; quienes quieran canjear sus armas, lo vamos a hacer, quienes quieran registrar sus armas, también, pero no vamos a permitir que la gente ande armada como se venía haciendo"”.

Dijo que a partir de este anuncio “"unos guardaron sus armas y otros de fueron de la zona"”.

El general explicó que en esos grupos hay personas que defienden sus tierras y sus pueblos, pero también quienes “"son financiados por otros"” grupos.

El secretario de la Defensa aludió así a la situación en La Ruana y Tepalcatepec, donde surgieron grupos de autodefensa ante el cerco impuesto por Los caballeros templarios, que durante semanas —y hasta hace unas horas— impidió que esos lugares fueran abastecidos de gasolina, gas, medicinas y alimentos, así como la operación de los programas sociales.

Ese cártel también prohibió la comercialización de limón y quemó tráileres y empacadoras del cítrico. Las autodefensas, que argumentaban estar formadas por campesinos y pobladores, fueron acusadas por los Templarios y algunas autoridades de recibir apoyo del cártel de Jalisco Nueva Generación. El saldo de los enfrentamientos entre ambas partes fue de más de 20 muertos.

Cienfuegos dijo que el gobierno pretende con este plan “"liberar a la sociedad del cáncer de la delincuencia organizada"” que ha venido asolando algunas partes del estado. Advirtió que si esos grupos aparecen se les hará frente y serán puestos en manos de las autoridades.

Las quejas de los pobladores sobre el sitio impuesto por el crimen organizado y los constantes retenes de un grupo u otro también fueron abordados por el secretario de la Defensa, quien garantizó el libre tránsito de los ciudadanos y el abastecimiento de insumos y productos.

El secretario de Gobernación fue cuestionado sobre la diferencia de este plan y el aplicado por el anterior gobierno federal, encabezado por Felipe Calderón, que inició precisamente en Tierra Caliente, en 2006.

Señaló que en esta ocasión privilegiarán el trabajo de inteligencia, la colaboración entre autoridades y el mando único de fuerzas federales, estatales y municipales. También comentó que se revisarán los aspectos que fallaron en el pasado.

El gobernador Jesús Reyna se comprometió a depurar las policías y agradeció reiteradamente al gobierno federal su apoyo, no solo para que el estado tenga seguridad y calma, sino para que pueda emprenderse proyectos de desarrollo que le ayuden a salir adelante de sus problemas.

Dijo que la Tierra Caliente “"ya está en calma"”. Se refería a que horas antes la Marina recuperó las carreteras donde abundaban retenes, además de la entrada del Ejército a La Ruana.

JUAN PABLO BECERRA ACOSTA M.