3 de mayo de 2013 / 06:32 a.m.

El subcampeón ecuatoriano Emelec logró el jueves un apretado triunfo de 2-1 de último momento mediante un tiro penal sobre el brasileño Fluminense, en el partido de ida en los octavos de final de la Copa Libertadores de América, realizado en el estadio Capwel de la ciudad portuaria de Guayaquil.

El primer gol llegó a los 32 minutos cuando Emelec había cedido cierto protagonismo en el medio campo, pero Carlos Vera se escapó por la derecha, puso un centro al claro y el defensa brasileño Leandro Euzebio ensayó una chilena para despejar el balón, pero la colocó en su propio arco, sin que el portero Diego Cavalieri pudiera evitarlo.

Tras el tanto, Fluminense reaccionó y metió más presión a la defensa de los ecuatorianos.

Al minuto 43, Wagner recibió un pase y sacó un soberbio disparo de izquierda desde fuera del área para poner el balón al fondo de las redes y marcar el empate transitorio. El portero Esteban Dreer, que hasta entonces lucía como un baluarte en la defensa, voló, pero nada pudo hacer.

El gol del triunfo lo anotó a los 86 minutos Fernando Gaibor de tiro penal, con un tiro bajo pegado al poste izquierdo del arquero, después que el árbitro colombiano Wilmar Roldán marcó una falta penal en contra de Marcos Mondaini.

"Es un triunfo gracias al esfuerzo de todos los compañeros, fuimos un equipo ordenado, con orden táctico, ganas, fuerza de voluntad, a sabiendas que teníamos al frente un gran equipo como Fluminense, que toca bien el balón. Tratamos de estar bien cerrados en tres cuartos de cancha y hacer presión en otros sectores", dijo Pedro Quiñónez, volante de Emelec.

En el primer tiempo ambos conjuntos pusieron en la cancha un fútbol generoso, con jugadas de ida y vuelta e incluso tomando riesgos para llegar al arco rival. Al inicio del cotejo, Emelec se mostró ambicioso principalmente por las dos bandas, pero Fluminense hizo gala de buen toque y velocidad para evidenciar su jerarquía y frenar al rival.

En el segundo tiempo los dos conjuntos se mostraron más cautos, por lo que el juego se desarrolló en el medio campo y con pocas jugadas de profundidad sobre ambos arcos.

El cotejo de vuelta está pactado para el 8 de mayo en Río de Janeiro.