Agustín Martínez 
16 de julio de 2013 / 01:55 a.m.

 

Monterrey.- • Por razones aún desconocidas, un médico se quitó la vida dentro de su consultorio, al disparase con una pistola en la garganta, la tarde del lunes en la colonia Roma, al sur de Monterrey.

Ante las autoridades policiacas, familiares y conocidos del doctor manifestaron su desconcierto, pues no sabían que él tuviera problemas serios.

El caso fue reportado alrededor de las 18:00 horas en el interior del negocio denominado Farmapronto, dedicado a la venta de medicamentos y a las consultas médicas.

El inmueble se localiza en la calle Río Pánuco, entre Paricutín y Palestina, en la colonia Roma.

Como Álvaro García Reyna, de 56 años de edad, fue identificado el ahora occiso, quien tenía su domicilio en la calle Lago de Pátzcuaro de la misma colonia.

Informes preliminares señalaron que García Reyna, quien era médico general, fue encontrado sin vida por su esposa y un empleado.

El cuerpo estaba sobre un sillón en la sala de espera del consultorio. Presentaba un impacto de bala en el cuello a la altura de la garganta.

Según los datos, la esposa del profesionista estaba esperando el arribo de él a la casa en el transcurso de la tarde, pues tenían que salir para atender algunos asuntos.

Al no tener noticias de García Reyna y debido a que él no se comunicaba a la vivienda, la señora decidió dirigirse al consultorio y farmacia, ubicado a pocas cuadras del domicilio.

Sin embargo, al arribar al negocio ella se dio cuenta de que la puerta principal estaba cerrada bajo llave, por lo que le llamó a un ayudante del médico.

Momentos más tarde la persona abrió la puerta y fue entonces cuando encontraron a García Reyna ensangrentado sobre el sillón.

De inmediato pidieron el apoyo de socorristas de la Cruz Verde y Cruz Roja, pero los socorristas ya nada pudieron hacer por el hombre.

Al sitio llegaron posteriormente elementos de la Fuerza Civil y de la Agencia Estatal de Investigaciones, quienes dialogaron con las personas cercanas al médico.

Los entrevistados por la policía expresaron su desconcierto por el incidente, al negar que el ahora occiso tuviera problemas fuertes que lo llevaran a tomar una determinación como esa.

Los restos del infortunado fueron trasladados al anfiteatro del Servicio Médico Forense del hospital Universitario, donde le practicarían los respectivos estudios periciales mientras se llevan a cabo las indagatorias.