26 de junio de 2013 / 01:21 p.m.

Escobedo • Pedro Cerda González ya no recuerda cuál fue exactamente la causa por el que el hueso de su pie izquierdo se destruyó y los médicos lo tuvieron que amputar.

Anda en su silla de ruedas y merodea los 70 años, pero el residente de Escobedo, en límites con García y el Carmen, intenta explicar por qué hace tanta falta un hospital o una clínica.

El hombre explica que actualmente, si necesita consultar ante su estado de salud, por el de sus familiares y el de sus vecinos, no hay hacia dónde hacerse.

"Pues, sí hace falta porque de repente se enferma cualquier familia y, pues, para ir hasta (el centro de) Escobedo; no sé para dónde (ir)… luego los camiones cobran mucho para allá, yo por aquí no he visto nada, cerquita por aquí no hay nada de hospitales", indica.

Los vecinos de este sector conviven además con la pestilencia del rastro de SuKarne, justo a unos metros de donde clama por una clínica.

Don Pedro apenas sabe por qué Monterrey se le llama el Houston mexicano, y simplemente insiste en la urgencia de un espacio de consulta por si llega a necesitarlo.

"Sí es importante tener, porque como le digo, se enferman los niños y no tenemos dónde llevarlos, o algún adulto, y no hay nada.

"Quizás sí habrá, pero por aquí no, están muy retirados, sí hace falta", explica, mientras se quita una de las tantas moscas que genera el rastro de la empresa Sukarne instalada a unos metros de su casa.

De pronto recuerda lo importante que es tener salud y narra lo que le sucedió.

"De repente sentí muy caliente la rodilla, como que traigo lumbre y me destruyó el hueso, no sé por qué… el caso es que me lo abrieron y me hicieron la primera operación y el hueso ya estaba destruido y el doctor me dijo que a ver si lo recuperaba, pero no lo recuperó", relata.

"Pues sí hace falta (un hospital)", insiste, "de repente la tos, las moscas, los estornudos, la alergia los niños, por ahí traen ronchillas, por lo mismo del rastro", comenta el hombre.

El centro de salud más cercano está a una hora, abordando dos camiones y es la Clínica 43, ubicada en las avenidas Celestino Gasca y Guanajuato en la colonia Celestino Gasca.

Así lo explica Karla María Hernández Vega, quien tiene 5 años de residir en Villas de San Francisco, muy cerca de donde reside don Pedro y es contundente.

"Faltan mucho, no hay centros de salud, nada más de esos que cobran… privado, el hospital que está más cercano es la del 43, pero pues tienes que tomar dos camiones, y a qué te sale.

"Son 45 minutos de aquí hasta la avenida Raúl Salinas, un camión (que abordar), más otro camión y son otros 15 minutos, una hora o más, y es lo más cercano", señala la mujer.

¿A kilómetros a la redonda no hay nada?

"Centros de salud, nada de eso, y desde cuándo nos dijeron que iban a quitar el rastro, desde que nos vinimos nosotros, de hecho estaba la anterior alcaldesa y ella dijo que había hecho un convenio que se iban a estar llevando las vacas, se las llevaron, un tiempo y las volvieron a traer, el mosquero está insoportable", apunta.

Hernández Vega, acompañada de su vecina y de dos pequeños, señala lo importante de tener un centro de salud cercano, ya que los efectos dañinos del rastro de Sukarne los ha enfermado.

"(Hay) infecciones y mucha gente que hasta se ha ido porque no se puede vivir así, no podemos vivir con la puerta abierta ni la ventana, todo tenemos que tener cerrado, tenemos como seis o siete años así.

"Cuando estaba el alcalde César Cavazos que se estaba postulando, él dijo que se iba hacer una prepa, una secundaria y un centro de salud, y hasta ahorita no se ha hecho nada", relata impotente la ama de casa.

EDUARDO MENDIETA SÁNCHEZ