19 de marzo de 2013 / 12:33 a.m.

Santa Catarina.- • Un muro se ha convertido en la manzana de la discordia entre vecinos de la colonia Viñedos y el municipio de Santa Catarina, que se enfrascaron en una serie de reclamaciones. Tras demoler hace casi un mes la autoridad parte de la barda que divide a la colonia del sector contiguo, conocido como El Palmar, los inconformes se dieron a la tarea de levantarla nuevamente, lo que provocó la presencia de la policía.

Cecilia Mendoza, presidenta del Comité de Vecinos, detalló que la inseguridad se disparó, luego de que el municipio liberó el paso entre colonias, y acusó de este hecho en forma directa a Marco Heriberto Orozco, secretario del Ayuntamiento.

“Nos vino a tumbar una barda sin el consentimiento de nuestros vecinos que vivimos aquí (…); me dijo que me iba a dar una cita (para dialogar sobre el caso), no me concretó nada, no nos quiso apoyar… nosotros mismos pusimos los bloques, porque ellos no nos dan ninguna respuesta”, explicó.

Los vecinos mostraron hojas con 400 firmas de rechazo al retiro de la barda, pues argumentaron que la empresa constructora les vendió el fraccionamiento como privado.

También exhibieron botellas con restos de pegamento que los viciosos de la zona utilizan para drogarse en las inmediaciones de un parque, al que diariamente acuden decenas de niños a jugar futbol.

“Han incrementado los robos, el vandalismo, de hecho hay muchas botellas de resistol donde se droga la raza; se presta a que si se están aquí drogando en el parque, cuando viene la policía ellos lo que hacen es que se brincan para aquel lado… lo que queremos es mayor seguridad… a mí me han asaltado ya, a los vecinos de todas las casas de aquí enfrente (del parque) ya los asaltaron”, indicó Bernardo de León, otro de los inconformes.

La autoridad municipal argumentó que la barda se derrumbó por una solicitud de maestros de la escuela del sector Viñedos, ya que los alumnos que venían de El Palmar tenían que rodear muchas cuadras para llegar a sus clases o, bien, utilizar un canal de desagüe.

El secretario del Ayuntamiento, Marco Heriberto Orozco, sostuvo que cuando acudió al lugar solo una vecina se mostró en desacuerdo con la demolición, pero el funcionario ofreció reunirse con los vecinos para lograr un consenso.

Desmintió, además, que la inseguridad haya aumentado, tras el retiro de una parte del muro.

“No tenemos reporte de que hubiera habido ningún incremento en los daños causados por las personas de El Palmar (…); tenemos pendiente una reunión con todos los vecinos para dialogar de qué manera podemos convivir pacíficamente”, refirió.

El funcionario anticipó que una de las salidas que se analiza es la instalación de una puerta que se abra por las mañanas y se cierre en las noches.

LUIS GARCÍA