FRANCISCO CANTÚ
25 de agosto de 2013 / 03:58 p.m.

Nadie se imaginaba que 52 personas dejaban este mundo, luego de que el casino Royale, quedara envuelto en llamas.

 

Monterrey • Se observaba la columna de humo, era la tarde del 25 de agosto de 2011, todas las miradas de la poblacion volteaban hacia el poniente de la ciudad.

Nadie se imaginaba que 52 personas dejaban este mundo, luego de que el casino Royale, quedara envuelto en llamas.

Eran las 15:48. Luego de una estrategia planeada en un restaurante de la localidad, varios vehículos con personas armadas llegaban al centro de apuestas, regaron el combustible y prendieron fuego al mismo.

Quienes se encontraban cercanos a la puerta de acceso lograron salvar su vida, pero la mayoría de las personas corrieron hacia la parte trasera.

Sólo fueron dos minutos y 30 segundos lo que duró el ataque que marcó para siempre a la ciudad de Monterrey, era el atentado más cruel y sanguinario dirigido a la población civil.

A partir de ese momento fueron muchas las preguntas que se hizo la población, y junto con estos cuestionamientos surgieron las personas que se convirtieron en héroes, como el trabajador que uso su cuerpo como una escalinata utilizada por decenas de personas para saltar una barda y salvar su vida.

 

También nacieron una infinidad de historias, como la de Maribel Flores Ladrón de Guevara. Para ella han sido dos años difíciles después de saber que su madre se encontraba entre las víctimas.

 

Ella narra cómo vivió ese día, el cual nunca imagino que terminaría de esa manera. Su madre era Isabel Ladrón de Guevara.

"Recuerdo que nos trasladábamos en el carro y al encender el radio, estaban dando una noticia de algo que había pasado, pero ni preste atención suficiente, ni pasó por mi mente nada".

Mientras tanto, en la planta de radio de la Cruz Verde de Monterrey, todo transcurría como cualquier otro día.-

Néstor Gómez, responsable de turno de esta corporación, atiende una llamada de auxilio, en ella le informaban que necesitaban una ambulancia, pues había un incendio en el casino Royale.

"Cuando llegamos y vimos la escena, lo primero que hice al llegar al lugar fue reportar a radio, fue: ‘Mándame a todos lo que tengas, mándame a todas las unidades que tenemos’, entonces un policía se acerca y me dice: '¿Sabes qué?, aquí en la entrada, nada más para empezar hay 16 cuerpos'", señaló el paramédico.

A partir de ese momento todo fue un caos, corporaciones de auxilio de diferentes municipios se concentraron en esa zona, militares, agentes federales y ministeriales hacía hasta lo imposible por sacar a las víctimas.

Dos boquetes se abrieron en una de las paredes del negocio para poder sacar al mayor número de personas, pero desafortunadamente el humo que invadió todo el establecimiento acabó con la vida de ellos.

En otro punto de la ciudad, Maribel Ladrón de Guevara, recibió una llamada telefónica de una de las amigas de su madre y le mencionó:

"Es que estábamos en el casino, estábamos ahí, ya íbamos a empezar a jugar y de repente entraron a robar, entraron asaltantes y gente con pistola y prendieron fuego, yo me salí, pero no localizó a tu mamá."

Recorrieron todos los hospitales y no podían localizarla, hasta que tomaron la decisión de ir al único lugar a donde no querían acudir: la morgue del Hospital Universitario.

Al revisar las listas, el nombre de Isabel Ladrón de Guevara se encontraba anotado, ella era parte de las 52 víctimas del ataque.

Así finalizó el día, con una fuerte lluvia en pleno verano y con la incertidumbre de que el número de muertos se incrementara.

Al día siguiente, el entonces Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, se hizo presente en la entrada principal del casino, montó una guardia de honor junto con su gabinete y el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz.