— JUAN PABLO BECERRA-ACOSTA
7 de marzo de 2013 / 01:45 p.m.

Hace más de un año un ciudadano tamaulipeco, ayudado por otros civiles, creó en Facebook la página Valor por Tamaulipas (actualmente con más de 170 mil seguidores) y abrió una cuenta en Twitter con el mismo nombre (más de 27 mil seguidores) para alertar a la gente sobre actividades del crimen organizado en ese estado.

Por tal osadía, el narco ha puesto precio a la cabeza de quienes administran la página y la cuenta: 600 mil pesos. Y no solo eso: amedrenta a los ciudadanos que, con sus denuncias, se atreven a enfrentarlos. De hecho, las amenazas del crimen organizado contra estos ciudadanos de Tamaulipas no quedaron en el volanteo que pone precio a su cabeza: algunos sicarios subieron un video a internet para aterrorizar a los ciudadanos que participen con Valor por Tamaulipas. En ese material se simula la ejecución de un tamaulipeco. O se le ejecuta.

En cualquier caso, es la barbarie. Una monstruosidad…

La idea de Valor por Tamaulipas era que la ciudadanía estuviera al tanto de las zonas de riesgo que hay en el estado, en cada ciudad y pueblo. Y que a través de las redes sociales los usuarios estuvieran enterados, en tiempo real, de los sitios donde hay persecuciones y balaceras…

De los lugares donde los criminales extorsionan o queman negocios… De las zonas donde narcos y secuestradores asolan a ciudadanos, y la forma en que operan y en que delinquen.

Además de identificar esas áreas peligrosas y las actividades de los delincuentes, los ciudadanos también usan la página de Facebooy y la cuenta de Twitter para denunciar a las autoridades corruptas, sean del nivel de gobierno que fuere. Incluso, para poner nombre y apellido a presuntos narcotraficantes con todo y cómplices.

Adicionalmente, ambos espacios son el foro en que las familias de desaparecidos han colocado imágenes de sus seres queridos levantados, y esos espacios fungen también como un gran diván colectivo para que la gente haga catarsis por el miedo y la indefensión en la que viven.

Toda una osadía ciudadana…

***

Entrevistar a quien administra esta página fue complicado: pidió, suplicó, que no fuéramos a Tamaulipas para evitar que lo ubicaran. También desechó la idea de platicar por teléfono para evitar el rastreo. La charla, de unos 25 minutos, tuvo que ser por el chat de Facebook. Esta es parte de la conversación, con una reflexión inicial de su operador…

"“Llega un punto en el que el mismo crimen organizado no nos ha dejado opción. O callamos y seguimos soportando esto, o levantamos la voz y tratamos de que las cosas cambien"”, dice.

—¿Corren muchos riesgos los ciudadanos que dan la información a Valor por Tamaulipas?

—Aquí corremos mucho riesgo los ciudadanos, tanto administradores como los que reportan, pero es algo a lo que el mismo crimen organizado nos ha orillado.

—¿Pero corren mucho riesgo los ciudadanos por la base social que tiene el crimen organizado?

—En Tamaulipas se corre riesgo por, simplemente, estar y vivir aquí... Mucha gente piensa que la mejor manera de sortear al crimen organizado es callando y tratando de pasar desapercibido. Sin embargo, esa técnica no ha funcionado. Y es parte de la misma estrategia criminal: que la gente piense que si no se mete con el criminal corre menos riesgos que si lo enfrenta…

—¿También hay una especie de guerra entre ciudadanos “buenos” y “malos”, por decirlo así?

—El crimen ha penetrado demasiado en las estructuras sociales de todos los niveles. Eso se traslada a todos los medios y sectores, tanto autoridades de gobierno, militares, ciudadanos comunes, twitteros en situaciones de riesgo (“sdr”, les llaman) y criminales.

—¿Cómo ha deteriorado eso la vida cotidiana? Nadie confía ya en nadie, supongo...

—Así es. El ciudadano de Tamaulipas no sabe ni con quien está hablando, puede ser criminal o no. Es una desconfianza a todos y hacia todo…

—Viven en el terror. En la paranoia, incluso...

—Por eso es difícil que en Tamaulipas pueda funcionar algo como las autodefensas. Vivimos en la precaución y en las identidades reales. En la prudencia a la máxima expresión…

—¿Por qué no funcionarían las autodefensas? ¿Sería una guerra abierta, brutal?

—¿Contra quién pelearíamos? Llega un punto en que no sabemos si nuestro propio vecino es parte del crimen organizado o si conoce a alguien que puede delatarnos para evitar un daño. ¿Y con qué luchamos contra los criminales? Tienen armamento, son muchos, demasiados, tendría que haber una respuesta de las ciudades de manera simultánea que no permitiera a los criminales actuar sobre la población. En el estado hay movimientos de autodefensa y la forma en la que obtienen las armas no es la más adecuada para un movimiento civil. Se convierten, de forma indirecta, en un grupo independiente que favorece a un grupo delictivo…

—¿Qué les queda entonces?—Con honestidad, no sé…

—¿Resignarse o seguir arriesgándose?

—No, resignarse no es una opción. El daño que hace el crimen organizado es tremendo. La verdad no sabemos qué hacer, no podemos confiar en las autoridades, en lo que más confiamos es en el Ejército y la Marina…

—Cuéntame de las amenazas…

—Amenazas hay siempre, no dejan de llegar. Esos volantes fue algo nuevo en el que indicaron públicamente el precio de mi cabeza y la de mi familia, pero constantemente me llegan mensajes indicando claramente cómo seré despedazado… En fin, son temas muy gráficos que no quiero detallar…

—¿Lo van a seguir haciendo pase lo que pase?

—Así es. Independiente de lo que pase conmigo o con la página, la gente seguirá con la iniciativa. Lo que me gustaría saber es qué decirles que hagamos, asegurarles que algo cambiará, que además de un aviso de SDR el riesgo valdrá la pena porque el crimen parará…

—¿Que dices a que le pongan precio a tu cabeza ¿Cómo lo vives? ¿Rezas?

—No sé cómo describirlo… Administrar una página de este tipo o ser un tuitero de SDR es aceptar en cierta forma esos riesgos, aunque al ver un panfleto con todos esos datos repartidos en una ciudad es saber que realmente esto es de vida o muerte, que cruzaste el umbral y no hay vuelta atrás… Rezar, siempre lo hago. Tamaulipas por algo se llama así: “Lugar donde se reza mucho”, dicen los historiadores que significa nuestro Tamaholipa…

Quien está del otro lado de la pantalla hace una reflexión final:

"“El crimen organizado ha ganado tantas batallas porque nosotros nos rendimos al miedo. Cada día que pasa, que esta página siga en pie, será un recordatorio de que si una persona puede administrar esto, qué no podrían hacer autoridades y la ciudadanía juntas si hubiera voluntad de regresar la seguridad a la población."”

Así están las cosas en Tamaulipas, donde hay tanta inseguridad que algunos reportajes se tienen que hacer así, vía un chat…