20 de agosto de 2013 / 01:15 p.m.

El empresario Manuel Samuel Castro Mercado presentó a instancias internacionales las irregularidades en que incurrió la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo, que lo detuvo y acusó del homicidio.

Como prueba entregó el dictamen químico y el protocolo de necropsia que practicó la citada dependencia al cadáver de Josué Matilde Cotonieto Sánchez, donde se afirma que dicha persona murió por un disparo de arma de fuego a corta distancia (a quemarropa), pero su vestimenta no registró huellas de pólvora.

Autoridades judiciales que revisan el caso presumen que el cadáver pudo ser “sembrado”, porque en constancias ministeriales el agente del Ministerio Público del fuero común no determinó el lugar donde fue encontrado el cuerpo.

El director de Pacific International Development Inc. USA Imports respondió a un cuestionario enviado por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU en México, organismo que le solicitó interponer una denuncia penal contra las autoridades que violaron sus derechos humanos, para poder continuar con su caso.

Castro Mercado también presentó un recurso denominado “inconformidad de veredicto” contra la recomendación que emitió la Comisión de Derechos Humanos de Hidalgo, que si bien detectó violaciones a sus derechos fundamentales e irregularidades en el proceso, ésta no pidió actuar contra autoridades de primer nivel.

El recurso presentado ya está en manos de Andrés Aguirre Aguilar, tercer visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), quien analiza la petición del empresario de castigar al procurador de justicia hidalguense; por ello se inició el expediente CNDH-3-2013-276-RI.

Otra irregularidad descubierta es que no hay un reporte que revele qué ambulancia fue la que trasladó el cuerpo de Josué Matilde Cotonieto. MILENIO tiene copias del dictamen de química y la necropsia practicada al cuerpo de Josué Matilde.

De acuerdo con la Dirección General de Servicios Periciales de Hidalgo, el Laboratorio de Química Forense entregó el dictamen que inició por la muerte de Cotonieto.

El resultado está dirigido a Victoria Catalina León Vera, agente del Ministerio Público adscrita al Distrito Judicial de Ciudad Sahagún. Agustín Fernández Arellano, perito en química forense especializado en justicia para adolescentes, reportó que el cuerpo de la víctima presentaba nitratos de estructura común, los que se liberan por el disparo de armas de fuego por medio de la prueba de Walker.

Sin embargo, el perito subrayó que la camisa del hoy occiso presentaba “dos orificios”, pero “no se encontraron presentes derivados nitrados en los orificios uno y dos de la prenda única descrita anteriormente y que vestía el cadáver del sexo masculino”, indica el oficio número 157/2012.

Al empresario se le responsabilizó de disparar contra Josué, de frente, en línea recta, a una distancia de 60 a 80 centímetros; no obstante, en el protocolo de necropsia, se afirma que los disparos tienen un “trayecto, de arriba hacia abajo, de adelante hacia atrás, de derecha izquierda”.

Samuel Castro también denunció la prueba de radizonato de sodio que se le practicó, pues el laboratorio afirmó en su resultado que la practicó a la misma hora y el mismo día que se le hizo a Daniel Velasco Caballero, quien dio positivo por disparo, pero días después fue liberado.

El director de Pacific International fue detenido el 28 de enero de 2012, tras una riña presuntamente provocada por ex trabajadores de la empresa Motor Coach Industries México y Servicios Sahagún; fue acusado de diversos delitos, a pesar de que se encontraba oculto en una bóveda, protegiendo a sus hijos.

CllavesDetención tras riña

-Samuel Castro compró las instalaciones de ex DINA Autobuses y fue detenido tras una riña provocada por ex trabajadores de la empresa Motor Coach Industries México y Servicios Sahagún, liderados por Artemio Vázquez.

-La Comisión de Derechos Humanos de Hidalgo detectó que en el proceso penal contra el empresario hay irregularidades, pues se violaron sus derechos.

-Descubrió que el defensor público Salvador Ramos Ugalde estampó su firma en la ficha de trabajo, pero jamás protestó el cargo, además de que no intercedió a favor del empresario.

 — RUBÉN MOSSO